Irán: represión sangrienta deja más de 2.000 muertos y profundiza la mayor crisis del régimen teocrático

Las protestas contra el gobierno de Ali Khamenei ya provocaron al menos 2.000 muertos, aunque fuentes médicas elevan la cifra a 3.000. La represión, la censura y la crisis económica colocan a Irán ante uno de los momentos más críticos de su historia reciente.

Irán atraviesa una de las crisis políticas y sociales más graves desde la Revolución Islámica de 1979. La represión del régimen teocrático frente a una rebelión popular desatada por el deterioro económico y el hartazgo social dejó, según organizaciones de derechos humanos, más de 2.000 muertos en apenas dos semanas. Otras estimaciones, citadas por médicos y difundidas por The New York Times, elevan el número de víctimas fatales a alrededor de 3.000.

La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, contabilizó al menos 2.003 muertos, una cifra que supera ampliamente la registrada en protestas anteriores en Irán. La información es fragmentaria debido al apagón informativo y las restricciones a internet impuestas por el gobierno, aunque en los últimos días algunos ciudadanos lograron comunicarse con el exterior para denunciar la magnitud de la represión.

Por primera vez, la televisión estatal iraní reconoció implícitamente el alto número de víctimas al mencionar la existencia de “muchos mártires”, sin brindar datos oficiales. El reconocimiento llegó después de que activistas denunciaran que las fuerzas de seguridad disparan munición real contra manifestantes desarmados.

Las protestas comenzaron por la grave situación económica, pero rápidamente se transformaron en un desafío directo al sistema teocrático y al líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, de 86 años. En varias ciudades aparecieron grafitis y consignas que piden su caída, un delito castigado con la pena de muerte.

El conflicto escaló también en el plano internacional. El expresidente estadounidense Donald Trump llamó públicamente a los manifestantes a “tomar el control de las instituciones” y anunció la suspensión de contactos con funcionarios iraníes. Desde Teherán, altos funcionarios acusaron a Estados Unidos e Israel de instigar la violencia.

Organizaciones de derechos humanos informaron que entre las víctimas hay al menos nueve niños y que más de 16.700 personas fueron detenidas. Analistas advierten que la combinación de represión extrema, crisis económica y aislamiento internacional podría empujar al régimen iraní hacia un punto de inflexión histórico.

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