“Disparan a matar”: denuncian una represión sin precedentes en Irán con francotiradores y hospitales colapsados

Testigos que lograron romper el apagón informativo aseguran que las fuerzas de seguridad iraníes disparan con munición real contra manifestantes desarmados. Hay francotiradores en azoteas, miles de heridos y hospitales vigilados por el régimen.

La represión del régimen iraní contra las protestas populares alcanzó un nivel de violencia inédito, según relatan testigos que lograron comunicarse con el exterior pese al apagón casi total de internet y telefonía. Manifestantes y personal de salud coinciden en que las fuerzas de seguridad disparan a matar, utilizan armas automáticas y cuentan con francotiradores apostados en los techos de edificios en Teherán y otras ciudades.

“El régimen está en plena matanza. Disparan a matar”, relató Yasi, una manifestante de unos 30 años que participaba de una marcha en el bulevar Andarzgoo, en la capital iraní. Según su testimonio, un adolescente fue baleado en la pierna delante de su madre, en medio de una protesta pacífica que derivó en pánico cuando comenzaron los disparos.

Videos difundidos por activistas y verificados por medios internacionales muestran multitudes corriendo, gritos de “¡Muerte al dictador!” y cuerpos ensangrentados. En hospitales de Teherán, médicos y enfermeras describen un cambio drástico en el tipo de heridas: al inicio llegaban pacientes con impactos de perdigones; ahora ingresan con balazos en la cabeza, el cuello, los pulmones o el corazón, muchos de ellos ya sin vida.

En el Hospital Nikan, en el norte de la ciudad, una enfermera reportó el ingreso simultáneo de al menos 19 personas con heridas de bala. En el hospital Shohada, en el barrio de Tajrish, un médico aseguró que varios manifestantes fueron declarados muertos al llegar, con disparos a quemarropa.

Testigos también denunciaron que fuerzas de seguridad ocupan hospitales y clínicas para identificar y detener a manifestantes heridos. “Si sobreviven, los arrestan. Y a las familias de los muertos las obligan a firmar confesiones diciendo que fueron asesinados por ‘terroristas’”, afirmó Saeed, un empresario de Teherán.

Las protestas, que comenzaron por el colapso económico, se transformaron en un levantamiento masivo contra la teocracia encabezada por el ayatollah Ali Khamenei. Organizaciones de derechos humanos advierten que la magnitud de la represión coloca a Irán ante una de las crisis más graves de su historia reciente.

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