La crisis en Bolivia se profundiza: bloqueos, desabastecimiento y pérdidas millonarias paralizan el país

Bolivia enfrenta una de sus crisis más agudas en años. Con bloqueos de rutas que se extienden por casi un mes, un paro indefinido de transportistas por falta de combustible y ciudades como La Paz con serias dificultades para abastecerse de alimentos básicos, productores, empresarios y exportadores advierten sobre pérdidas millonarias sin una salida a la vista.

La Paz amaneció este miércoles con un silencio inusual. Las calles, habitualmente colmadas de camionetas que funcionan como transporte público, aparecieron vacías. Los choferes lanzaron un paro indefinido tras semanas de intentar conseguir combustible y varios días haciendo filas interminables frente a estaciones de servicio cerradas. La falta de nafta y diésel afecta a toda la población, que quedó sin movilidad y con creciente bronca.

El origen del conflicto son los bloqueos de rutas que reclaman la renuncia del presidente Rodrigo Paz. La parálisis del tránsito de camiones en varias arterias del país interrumpió las cadenas de abastecimiento y frenó las exportaciones, con contenedores inmovilizados en distintos puntos del territorio. Conseguir alimentos en la capital se convirtió en una odisea y, cuando se encuentran, los precios se dispararon.

El gobierno de centro apuesta al diálogo con los distintos grupos que protestan, especialmente en La Paz y en la vecina ciudad de El Alto. Las escenas de violencia que sacudieron las calles durante varios días de la semana pasada parecen comenzar a diluirse, pero el clima social es de resignación y bronca contenida. La mayor preocupación ya no es la confrontación directa sino el costo económico y social de una crisis que no muestra señales de resolución en el corto plazo.

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