Escándalo en la AFA: videos, dinero en efectivo y un silencio que compromete a la dirigencia
Las nuevas revelaciones sobre el circuito de dinero que rodeaba al tesorero del fútbol argentino expusieron imágenes, sociedades comerciales y movimientos millonarios sin explicación oficial. Ni la AFA ni los clubes salieron a dar respuestas.

La difusión de fotos y videos que muestran a Juan Pablo Beacon, ex hombre de confianza de Pablo Toviggino, trasladando fajos de dólares desde financieras del microcentro porteño a oficinas vinculadas al dirigente volvió a poner en el centro de la escena a la Asociación del Fútbol Argentino. Pese a la gravedad del material, el hermetismo fue total: no hubo comunicados oficiales ni pronunciamientos de los clubes.
La investigación periodística expuso registros audiovisuales en los que Beacon —hasta el año pasado mano derecha de Toviggino— transportaba miles de dólares en bolsos, mochilas y cajas desde financieras ubicadas sobre la avenida Corrientes hacia un inmueble de la calle Lavalle. Allí funcionó la firma Recomi SA, una sociedad que facturó servicios a la AFA y cuyo control accionario fue cambiando de manos hasta quedar en poder de Beacon y de Cristian Brian Prendes, vocal del Comité Ejecutivo.
Los documentos y anotaciones manuscritas incorporados al informe detallan movimientos semanales de dinero en efectivo, con ingresos, saldos y entregas precisas, presuntamente vinculadas a oficinas que Toviggino habría alquilado en la zona de Montevideo y Quintana. Según la reconstrucción, los registros fílmicos comenzaron como un mecanismo de resguardo interno ante faltantes detectados en los montos.
El impacto del caso se potencia por el complejo escenario judicial que enfrentan Claudio Chiqui Tapia y Toviggino. Ambos están bajo investigación por presunta evasión y retención indebida de aportes fiscales, con cifras que superarían los 19 mil millones de pesos, además de causas por defraudación y lavado de activos vinculadas al manejo de fondos de la Selección y a operaciones financieras con terceros.
Mientras las causas avanzan y las pruebas se acumulan, el silencio institucional se volvió el dato político más elocuente de un escándalo que amenaza con profundizar la crisis de credibilidad del fútbol argentino.
