Di María volvió a mandar en el clásico y Rosario Central profundizó la crisis de Newell’s

Con un gol de volea de Ángel Di María y otro de Enzo Copetti, el Canalla ganó 2-0 en el Coloso Marcelo Bielsa, estiró su dominio histórico y alcanzó su sexta victoria consecutiva ante la Lepra.

Con un gol de volea de Ángel Di María y otro de Enzo Copetti, el Canalla ganó 2-0 en el Coloso Marcelo Bielsa, estiró su dominio histórico y alcanzó su sexta victoria consecutiva ante la Lepra.

Rosario Central reafirmó su paternidad en el clásico rosarino con una victoria sólida y quirúrgica en el Coloso Marcelo Bielsa. Ángel Di María, aun limitado físicamente, volvió a ser determinante: abrió el marcador con una definición de zurda dentro del área y encarriló un triunfo que Rosario Central terminó de asegurar sobre el cierre con un tanto de Enzo Copetti. El 2-0 profundizó el mal momento de Newell’s Old Boys y estiró una racha que ya pesa como una mochila imposible de soltar.

El partido mostró dos caras bien definidas. En el primer tiempo, Newell’s fue superior en intensidad y manejo del mediocampo. Generó las situaciones más claras, especialmente a través de Juan Ignacio Ramírez y Walter Núñez, pero chocó con su propia falta de eficacia y con la fortuna esquiva. Central, más cauteloso, apostó a la jerarquía de sus nombres y a esperar el momento justo.

Ese momento llegó rápido en el complemento. A los seis minutos, Di María inició la jugada por la izquierda y la terminó por la derecha, con una volea precisa tras un centro que encontró mal parada a la defensa local. El gol fue un golpe anímico del que Newell’s no logró recuperarse. Central ganó serenidad, administró el trámite y jugó con el peso de la historia a su favor.

El segundo tanto, obra de Copetti a nueve del final, selló el resultado y confirmó las estadísticas que explican el clásico actual: seis triunfos consecutivos del Canalla, más de 17 años sin perder en ese estadio y apenas cuatro derrotas en los últimos 30 enfrentamientos. Para Central, es continuidad y confianza de cara a lo que viene. Para Newell’s, otra noche amarga que agrava una crisis deportiva cada vez más profunda.

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