Los estudiantes aumentan la presión al gobierno de Macron
Por quinta vez salieron a las calles en todo el país. Reclaman cambios en las condiciones de estudio. Más de la mitad de la población apoya sus reclamos.

Con el apoyo del 54 por ciento de los franceses según Ipsos, los estudiantes secundarios y universitarios cumplieron ayer martes su “5° Acto” de movilización para protestar por las condiciones en que deben estudiar, el ausentismo de profesores y la falta de sustitutos, el estado de las instalaciones escolares y la imposibilidad de dar exámenes para entrar a la universidad con ese nivel de aprendizaje.
Una jornada decisiva para el movimiento estudiantil y para el gobierno, que ha empezado gradualmente a adoptar respuestas más políticas, sin convencer a los estudiantes. El 17 habrá otra nueva marcha contra el alicaído poder de compra. Los protagonistas serán los Chalecos Amarillos, en una ampliación de la protesta.
Dos marchas estuvieron previstas para este martes: una del Hôtel de Ville a Matignon, la residencia del primer ministro Sébastien Lecornu, y otra de la Place d’Italie a Invalides, en la tumba de Napoleón.
Tras haber priorizado una respuesta centrada en el mantenimiento del orden, y ante la proliferación de episodios de violencia y enfrentamientos -que llegaron a costar una mano a un estudiante de secundaria-, el Gobierno ha empezado a girar su estrategia.
El 92% de los liceos estaban abiertos este martes y ha habido 147 personas heridas en las manifestaciones desde el inicio del movimiento, según el Ministerio de Educación. Pero el 35% de los establecimientos bajo tutela del Ministerio de Enseñanza Superior están afectados y hay 214 liceos cerrados.
La marcha de los estudiantes avanzó por la calle Soufflot hacia el Panteón, al grito de: “Acá estamos, aunque (Emmanuel) Macron no quiera, por el honor de los trabajadores y por un mundo mejor”.
Antoine, estudiante de máster en Assas, comenta: “Me manifiesto por solidaridad con nuestros hermanos y hermanas menores y para promover la igualdad en la enseñanza superior. Assas quiere convertirnos en una grande école y que paguemos por nuestro título”.
“Una minoría de mi clase se ha movilizado, pero nadie alza la voz en contra. El objetivo es convencer a cuanta más gente mejor para que venga”, añade. La marcha llegó al instituto Henri-IV, donde unas alumnas se manifestaban subidas a una barricada de tachos de basura, al grito de “más dinero para las escuelas públicas”.
El instituto Henri IV es el privilegiado de París. Allí estudió Macron cuando los padres querían separarlo de Brigitte, su profesora, hoy esposa y primera dama. “Nuestros privilegios deberían ser los mismos en todas partes”, reclaman estudiantes frente al establecimiento, ante el que se detuvo la marcha. Algunos policías vigilaban en la esquina. Tres alumnas de último curso explican: “Aprovechamos la imagen del Henri-IV, que tiene mucha repercusión mediática, para alzar la voz de los estudiantes”. Entre sus principales reivindicaciones figura la reforma de Parcoursup (la plataforma del ministerio de Educación para gestionar el ingreso a la universidad). “No es posible que nuestro futuro dependa de un algoritmo”, dicen.
“Esperamos respuestas reales”, afirma una de ellas. “La idea de las ‘carpas de la democracia’ para que podamos debatir soluciones entre nosotros es una tomadura de pelo. Es como los cuadernos de quejas de los ‘chalecos amarillos’”.
Los chicos celebran el sentimiento de unidad que une a todos los institutos de Francia. “Ya no hay barreras entre clases sociales ni privilegios. Todo el mundo se siente implicado. Todos los jóvenes se movilizan, incluso los de la enseñanza privada”.
La militante ecologista Greta Thunberg llegó a Francia. Está acompañando a los estudiantes del liceo en Saint-Denis. Amine, estudiante de doctorado en la EHESS de Aubervilliers, cuenta: “La conozco de las manifestaciones ecologistas. Me envió un mensaje para decirme que lo que estaba pasando en Francia era una locura. Ayer fui a buscarla a la estación. Está muy contenta de estar aquí”.
En el interior de Francia, también hubo movilizaciones. En Nantes, un centro universitario, las tensiones persisten y hubo gases lacrimógenos. En Lyon, un grupo hostil y encapuchado lideró el cortejo y degradó vidrieras y bancos. En Rennes, Lille, Oise, Annecy, Bonneville las manifestaciones fueron por la mañana.
