El Súper Niño abre interrogantes sobre el riesgo de un nuevo brote de dengue

Las lluvias previstas para el verano 2026-2027 podrían generar más criaderos del mosquito transmisor, aunque las precipitaciones extremas también pueden arrastrar sus larvas. Especialistas advierten que no es posible anticipar la evolución de la enfermedad y destacan la vacunación y la eliminación de recipientes con agua acumulada como medidas de prevención.

La llegada de un fenómeno de El Niño intenso vuelve a poner bajo análisis el riesgo de dengue en Argentina, justo cuando comienza la temporada de circulación del mosquito Aedes aegypti. Los modelos climáticos anticipan lluvias importantes durante el verano 2026-2027, especialmente en la Cuenca del Plata, Cuyo y los Andes norpatagónicos. Sin embargo, los especialistas advierten que no existe una relación lineal entre las precipitaciones y la expansión de la enfermedad.

Tomás Orduna, ex jefe del Servicio de Medicina Tropical y Medicina del Viajero del Hospital Muñiz, señaló que no es posible predecir si habrá una epidemia, un brote pequeño o ninguna complicación. Explicó que las lluvias pueden favorecer la reproducción del mosquito cuando el agua queda estancada en recipientes y otros objetos, donde se desarrollan sus larvas.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires, el ciclo desde que los huevos entran en contacto con el agua hasta que emerge el mosquito adulto suele demorar entre 12 y 13 días. En Misiones y otras zonas de clima similar, el proceso puede reducirse a nueve o diez días. No obstante, las precipitaciones extraordinariamente intensas también pueden desbordar los recipientes y arrastrar los estados inmaduros del insecto.

Otra diferencia respecto del brote de 2023-2024 es la vacunación. El infectólogo Pablo Bonvehí estimó que en el país se administraron alrededor de dos millones de dosis. La vacuna requiere dos aplicaciones separadas por al menos tres meses, aunque no todas las personas completan el esquema: en Vacunar, por ejemplo, se aplicaron 244.940 dosis a 150.793 personas.

La inmunización mostró protección frente a la enfermedad grave, pero todavía existen interrogantes sobre su eficacia específica en personas que nunca tuvieron dengue y que podrían infectarse con determinados serotipos. Uno de los estudios citados, realizado en chicos de entre 4 y 16 años, registró protección duradera frente a la hospitalización durante el seguimiento.

Las autoridades sanitarias recomiendan la vacunación para personas de 4 a 59 años que viven en provincias expuestas. Orduna también insistió en recuperar las campañas de prevención: usar ropa larga y holgada, eliminar recipientes que acumulen agua y cepillar sus superficies para retirar los huevos adheridos. El especialista recordó, además, que el chikungunya también es transmitido por mosquitos, pero no cuenta con una vacuna disponible en Argentina.

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