La industria y la construcción se hundieron en noviembre y complican el cierre de 2025
Ambos sectores registraron en noviembre las caídas interanuales más profundas en más de un año. Los analistas advierten que la debilidad de la demanda y la falta de impulso interno reducen las chances de una recuperación en el corto plazo.

La actividad económica mostró en noviembre una fuerte señal de deterioro, con un marcado retroceso en dos sectores clave: la industria y la construcción. Según datos difundidos por el INDEC, la producción manufacturera cayó 8,7% interanual, mientras que la construcción retrocedió 4,7% frente al mismo mes del año anterior. Se trata de las mayores bajas registradas por ambos rubros en más de un año y confirman un escenario de parálisis hacia el final de 2025.
En la comparación mensual, la industria también exhibió números negativos: la actividad manufacturera disminuyó 0,6% respecto de octubre. No obstante, en el acumulado de enero a noviembre todavía muestra un crecimiento del 2%. En la construcción, la variación mensual fue prácticamente neutra, con una baja de 0,1%, aunque el balance de los primeros once meses del año sigue siendo positivo, con un alza del 6,6% frente a igual período de 2024.
La caída industrial de noviembre es la más profunda desde junio de 2024, cuando el sector había registrado un desplome superior al 20%. En el caso de la construcción, el retroceso es el mayor desde diciembre del año pasado. El informe oficial muestra además un deterioro generalizado: quince de las dieciséis divisiones industriales registraron caídas interanuales, con fuertes bajas en textiles, automotriz, metalmecánica, maquinaria y prendas de vestir. La única excepción fue la refinación de petróleo, que creció 6,3%.
Otros indicadores refuerzan el diagnóstico negativo. En noviembre, la recaudación impositiva cayó 6% en términos reales y las ventas minoristas retrocedieron 4,8%. El agro fue uno de los pocos sectores que mostró un desempeño positivo, con una expansión del 12,3%.
Las consultoras coinciden en que la recuperación del crédito y la mejora financiera llegaron tarde para revertir el balance de 2025. De cara a 2026, advierten que solo los sectores más resilientes podrían liderar una eventual recomposición, mientras que las ramas más rezagadas seguirían ajustando en un contexto de demanda interna débil y elevada incertidumbre.
