Aval del Senado a una ley clave que flexibiliza la protección de glaciares

Con una votación ajustada, la Cámara alta aprobó cambios que reducen áreas protegidas y habilitan nuevas inversiones. El proyecto pasa ahora a Diputados.
El Senado sancionó una reforma a la Ley de Glaciares que abre la puerta a nuevas inversiones productivas en zonas hasta ahora restringidas. La norma fue aprobada con 40 votos a favor y 31 en contra, en una sesión atravesada por fuertes cruces entre el oficialismo y la oposición.
El eje del debate fue la reducción de las áreas protegidas, una modificación que el Gobierno defiende como necesaria para impulsar proyectos mineros y energéticos, atraer capitales y generar empleo en regiones con escasa actividad económica. Desde el oficialismo sostienen que la legislación vigente imponía límites excesivos y generaba inseguridad jurídica.
Del otro lado, bloques opositores y organizaciones ambientalistas advirtieron sobre los riesgos de avanzar sobre ecosistemas sensibles y alertaron que los cambios podrían habilitar emprendimientos con impacto irreversible sobre las reservas de agua dulce.
Durante la sesión, los senadores que acompañaron la iniciativa remarcaron que la nueva ley mantiene estándares de protección, pero introduce criterios técnicos más flexibles y mecanismos de evaluación caso por caso. Según esa mirada, el objetivo es compatibilizar desarrollo económico y cuidado ambiental.
Con la media sanción obtenida, el proyecto pasará ahora a la Cámara de Diputados, donde el escenario aparece más abierto y el oficialismo deberá volver a negociar apoyos. Allí se anticipa un debate intenso, con presión de gobernadores, empresas interesadas y sectores que reclaman sostener la legislación original.
La votación marca un punto de inflexión en la política ambiental argentina y se inscribe en la estrategia del Gobierno de priorizar inversiones y crecimiento económico, aun a costa de enfrentar resistencias sociales y políticas.
