Empresarios en silencio tras un nuevo ataque frontal de Milei

El Presidente volvió a apuntar contra los dueños de grandes compañías industriales y financieras, mientras el sector privado elige no responder públicamente.

El presidente Javier Milei retomó su ofensiva discursiva contra referentes del empresariado argentino, con críticas directas a los grupos Techint, FATE y Neumen. Lejos de generar una reacción inmediata, la embestida volvió a encontrar una respuesta conocida: el silencio.

Desde el Gobierno, el mensaje fue consistente con la narrativa que Milei sostiene desde la campaña: denunciar lo que define como “privilegios”, “connivencia con el poder político” y “capitalismo prebendario”. Esta vez, el Presidente utilizó declaraciones públicas para cuestionar el rol histórico de los grandes grupos industriales, acusándolos de haber condicionado el desarrollo económico del país.

En el sector privado, sin embargo, la estrategia parece ser otra. Dirigentes empresariales consultados evitaron responder de manera directa y optaron por bajar el perfil. La explicación que circula en ámbitos corporativos es que cualquier confrontación pública con el Presidente podría derivar en represalias regulatorias o fiscales en un contexto económico todavía inestable.

El silencio también refleja una etapa de transición en la relación entre el Gobierno y los empresarios. Mientras el oficialismo impulsa reformas estructurales, apertura comercial y desregulación, muchas compañías observan con cautela el impacto real de esas medidas sobre la producción, el empleo y la competitividad local.

Por ahora, la tensión se expresa solo en una dirección. Milei redobla su discurso y el empresariado espera. La incógnita es cuánto tiempo podrá sostenerse esa estrategia si las críticas presidenciales escalan y se traducen en decisiones concretas que afecten al corazón del aparato productivo.

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