La tensión entre Milei y Llaryora incomoda al oficialismo y complica el escenario parlamentario
Córdoba reclama una millonaria deuda previsional a la Nación y sus legisladores marcaron distancia del Gobierno al no apoyar el Presupuesto ni el DNU que amplía las facultades de la SIDE.

El vínculo entre el presidente Javier Milei y el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, atraviesa un momento de creciente tensión que comenzó a generar preocupación dentro del oficialismo. Si bien La Libertad Avanza logró mejorar su posición en el Congreso tras el recambio parlamentario de diciembre, apoyándose en acuerdos con gobernadores aliados, el distanciamiento de los legisladores cordobeses aparece como una señal de alerta.
La senadora Alejandra Vigo y los seis diputados nacionales por Córdoba que integran el bloque Provincias Unidas, alineados con Llaryora y Juan Schiaretti, no acompañaron iniciativas clave del Gobierno. Se abstuvieron en la votación del Presupuesto, rechazaron la ley de Inocencia Fiscal y se manifestaron en contra del DNU que reforma la Ley de Inteligencia y amplía las facultades de la SIDE. En Unión por la Patria los cuentan en el poroteo para intentar frenar ese decreto en el Senado.
Desde el entorno del gobernador admiten una postura de cooperación condicionada. “Tenemos espíritu colaborativo, pero no votamos cualquier cosa”, señalan, aunque recuerdan que aportaron quórum en Diputados para habilitar sesiones decisivas. Detrás del conflicto aparece un reclamo central: Córdoba exige a la Nación una deuda de $690.000 millones por la caja de jubilaciones no transferida, un litigio que ya llegó a la Corte Suprema.
Durante el debate presupuestario, Vigo cuestionó al secretario de Hacienda, Carlos Guberman, por desconocer el monto reclamado y criticó que el Presupuesto destine apenas $122.762 millones para los 13 distritos con demandas previsionales. En el oficialismo interpretan el reclamo como una estrategia política. “Llaryora va a usar la caja de jubilaciones para victimizarse frente al Gobierno nacional”, deslizó un referente libertario, que habló de “fin de ciclo” en Córdoba.
Las tensiones también se mezclan con la interna provincial entre Llaryora y Schiaretti y con la proyección electoral hacia 2027. Mientras figuras libertarias como Gabriel Bornoroni, Luis Juez y Rodrigo de Loredo se posicionan para disputar el poder en la provincia, el kirchnerismo observa a los cordobeses como potenciales aliados legislativos. El equilibrio inestable anticipa un año de negociación permanente y conflictos abiertos en el Congreso.
