La UCA confirma baja de la pobreza por la menor inflación, pero persiste el malestar social

Los últimos datos del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) muestran una nueva baja en los indicadores de pobreza gracias a la desaceleración inflacionaria. Sin embargo, el estudio revela un dato inquietante: el 42% de la población considera que vive peor que sus padres, un “termómetro social” que revela frustración y un deterioro subjetivo más profundo que los números.

Para la UCA, esta baja de la pobreza no significa mejora estructural, sino alivio coyuntural. La contracción inflacionaria favoreció cierta estabilización de los ingresos reales, pero el mercado laboral informal sigue siendo un obstáculo clave. El informe señala que la recuperación tiene límites claros si no se consolida un sendero sostenible de crecimiento económico.

Lo más significativo del estudio no es la baja estadística, sino la percepción social. Los investigadores resaltan que la movilidad social hacia abajo se ha transformado en un fenómeno extendido, especialmente entre los jóvenes de sectores medios y bajos. El hecho de que tantos afirmen vivir peor que generaciones anteriores no solo refleja frustración, sino también expectativas quebradas.

Otra dimensión que el informe expone es la brecha territorial: mientras los centros urbanos muestran cierta mejora en ingresos, la pobreza estructural en zonas con déficit de infraestructura permanece estable. La UCA advierte que sin políticas específicas el deterioro social seguirá operando silenciosamente.

En síntesis, la caída de la inflación explica la baja estadística de pobreza, pero la dimensión humana evidencia que la Argentina atraviesa una crisis de expectativas y confianza. El alivio económico es real, pero no alcanza para revertir la percepción de declive, un factor que influye en consumo, decisiones familiares y visión de futuro.

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