Crece la presión política sobre Caputo por la marcha de la economía

El ministro enfrenta cuestionamientos internos dentro del Gabinete y de economistas cercanos a Milei. En abril había dicho que venían 18 meses de crecimiento.

El 14 de abril, durante su exposición en el AmCham Summit 2026, Luis Caputo anunció que los próximos 18 meses serían “los mejores que la Argentina haya visto en las últimas décadas”. Ya se consumió un tercio del tiempo y la economía está al borde de la recesión técnica. El “mejor ministro de Economía de la Historia”, como lo definió Javier Milei, empieza a recibir presión dentro del gabinete y de economistas cercanos al Presidente.

Cuarenta y ocho horas después de ausentarse de la reunión de gabinete, a la que el jefe de Estado invitó a Alberto Ades, Caputo reapareció el miércoles en una charla de la Escuela de Dirigentes de La Libertad Avanza. Doctor en Economía por la Universidad de Harvard, Ades había planteado discrepancias con el plan oficial en un raid mediático que no parece inocente.

Caputo fue recibido por Pilar Ramírez, principal delegada de Karina Milei en la Ciudad, pero la hermana del Presidente estuvo ausente. En el entorno de la jefa de bloque de legisladores porteños sostienen que la charla fue un éxito y que estaba pautada desde hacía semanas.

“Sacamos el problema de raíz que era el déficit fiscal, hicimos el ajuste que la política nunca quiso hacer (…) Sin crédito un país no crece”, sostuvo Caputo.

El ministro habló en el mismo espacio donde semanas atrás Santiago Oría había presentado panfletos para defender el modelo económico de Milei y rebatir a los periodistas.

Paradójicamente, un periodista muy cercano al Presidente fue el encargado de trazar un durísimo diagnóstico sobre la marcha de la economía. “Altas chances de una recesión: la mediana del REM espera un menor crecimiento y apunta a una merma de 1,0% t/t s.e. para el PBI real en el tercer trimestre de 2026. Esto implicaría entrar en recesión técnica tras la contracción del segundo trimestre de 2026”, escribió Julián Yosovitch.

El periodista apeló incluso al pronóstico del ministro de Economía.

“Incluso evitando una recesión, estamos lejos de que sean los mejores 18 meses de la historia argentina. Por eso hay que ser muy cuidadoso con lo que se dice. No cantar el gol antes de que entre”, sentenció.

Caputo no contradijo a Yosovitch. En cambio, apuntó contra Marina Dal Poggetto, de la consultora Eco-Go que difundió un informe que consigna que el Estado dejó de percibir US$ 8.500 millones por el RIGI. “El problema es que alguna gente padece de resentimiento. Y el resentimiento nubla la razón”, opinó.

En X, el ministro de Economía también cuestionó al arzobispo Jorge García Cuerva al repostear un tuit de Felipe Núñez. “Como católico estoy cansado de este tipo. Menos política y mas predicar la palabra de Dios, Cuerva”, escribió el streamer y asesor del ministro.

En la misa posterior a la peregrinación a la Basílica de Luján, la máxima autoridad eclesiástica del país había alertado sobre la desigualdad y la tensión política.

El ministro pide acuerdos con los gobernadores para que se accione la economía.

Patricia Bullrich no teme diferenciarse de la Rosada ni del ministro. Lo planteó en privado respecto al tema de la mora, en una reunión de gabinete en la que Milei la desacreditó, y en público. “Si nos comparamos con nosotros mismos, falta darle velocidad para que los cambios lleguen a todas las casas, para que la gente sienta que los cambios no son estructurales solamente sino que llegan a cada familia”, expuso la ex ministra de Seguridad en un streaming.

Otros de los convidados a la mesa política sugieren que el ministro de Economía insiste con sus pedidos para acelerar acuerdos políticos con gobernadores, porque la economía no termina de arrancar. “Un poco de razón tiene y un poco lo dice para cubrirse”, concede una de las espadas políticas del Gobierno, que hace equilibrio entre las partes. Algunos se animan a incluir a Ades como potencial reemplazante de Caputo, el ministro que más tiempo duró en el cargo desde la salida de Roberto Lavagna, en 2005.w

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