Hablan las víctimas de abusos en el Senado bonaerense: testimonios reservados tras la detención de los acusados

Tres jóvenes militantes relataron por primera vez lo que vivieron durante años en el Senado provincial. Los imputados, empleados del cuerpo y referentes kirchneristas, permanecen detenidos y procesados.

Tres mujeres que trabajan o trabajaron en el Senado de la provincia de Buenos Aires rompieron el silencio y contaron por primera vez, en reserva, los abusos sexuales que denuncian haber sufrido durante años por parte de dirigentes políticos vinculados al kirchnerismo. Lo hicieron tras la detención y el procesamiento de los acusados, en una causa que tramita en la Justicia platense.

Las víctimas son jóvenes de menos de 30 años, provenientes de sectores populares y de clase media, que llegaron a la política a través de la militancia. Según relataron, los abusos comenzaron dentro del ámbito laboral del Senado bonaerense y se sostuvieron en el tiempo mediante relaciones de poder, manipulación y silencios forzados. “No fue solo el cuerpo, fue la cabeza, la moral”, describió una de ellas, al explicar el impacto psicológico y simbólico de lo vivido.

Los imputados son Nicolás Daniel Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, ambos empleados de planta permanente del Senado provincial y ex referentes del Movimiento Ciudadano La Capitana, una agrupación que luego se integró al Movimiento Derecho al Futuro, espacio político ligado al gobernador Axel Kicillof. Rodríguez, además, fue docente en el colegio secundario del club Estudiantes de La Plata y es investigado por su presunta vinculación con una organización denominada “La Orden de la Luz”.

Las denuncias describen un esquema de abuso sostenido en la asimetría de poder, la dependencia laboral y el temor a perder el trabajo o quedar señaladas dentro del ámbito político. Las tres mujeres coincidieron en que callaron durante años por miedo, vergüenza y desconfianza en el sistema judicial.

La detención de los acusados, ocurrida el 29 de diciembre de 2025, marcó un punto de inflexión. “Sentimos que volvimos a vivir”, repiten. Asistidas por abogados especializados, sostienen que existen más víctimas y que su testimonio busca que la Justicia avance y que otras mujeres se animen a denunciar.

Sin buscar exposición ni revancha, reclaman algo esencial: ser escuchadas y creídas.

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