Brigitte Bardot tuvo su despedida en Saint-Tropez: ceremonia íntima y una multitud de admiradores
Los restos de Brigitte Bardot fueron inhumados en el cementerio marino de Saint-Tropez, frente al Mediterráneo, en una despedida sencilla, con música, flores y miles de seguidores acompañando en las calles.

Brigitte Bardot, leyenda del cine francés e ícono cultural del siglo XX, fue despedida en Saint-Tropez en una ceremonia sobria y emotiva, tal como ella había pedido. Sus restos ya descansan en el cementerio marino de la localidad de la Costa Azul, frente al Mediterráneo, junto a las tumbas de sus padres y abuelos, en el lugar donde vivió retirada durante décadas.
El cortejo fúnebre partió desde La Madrague, la emblemática propiedad de Bardot, poco antes de las 10.50 de la mañana. El féretro, recubierto de mimbre, llegó minutos más tarde a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, acompañado por música de Maria Callas y cubierto de flores. Desde temprano, vecinos y admiradores se acercaron a dejar ramos y retratos de la actriz en la entrada del templo.
La misa fue breve y sencilla. La cantante Mireille Mathieu interpretó a capela el “Panis Angelicus”, mientras que el tenor Vincent Niclo cantó el “Ave María” de Gounod. Al finalizar, el féretro salió de la iglesia al ritmo de “Djobi Djoba”, de los Gipsy Kings, un grupo muy cercano a Bardot, que siempre la consideró una de sus grandes impulsoras.
Tras la ceremonia religiosa, la comitiva se dirigió al cementerio marino, donde la inhumación se realizó en la más estricta intimidad, con la presencia de familiares y amigos cercanos, entre ellos su hijo. Más tarde, se permitió el acceso del público para que miles de seguidores pudieran despedirla.
Bardot falleció el 28 de diciembre a los 91 años en su casa de Saint-Tropez. Según reveló su esposo, Bernard d’Ormale, murió a causa de un cáncer que había enfrentado con dos cirugías. Retirada del cine desde 1973, dedicó su vida a la defensa de los animales, una causa que marcó su última etapa y por la que fue reconocida mundialmente.
A la despedida asistieron personalidades del mundo cultural y político, entre ellas Marine Le Pen, a quien Bardot había apoyado, y una corona enviada por el presidente Emmanuel Macron. Afuera, miles de admiradores siguieron la ceremonia en pantallas gigantes, confirmando que Brigitte Bardot sigue siendo una figura inolvidable.
