EE.UU. captura un petrolero ruso y presenta un plan en tres fases para normalizar Venezuela
La Marina estadounidense incautó dos buques petroleros vinculados al régimen venezolano, uno de ellos con bandera rusa, en medio de una fuerte escalada de tensión con Moscú. En paralelo, el canciller Marco Rubio detalló ante el Congreso el plan de Washington para el futuro político y económico de Venezuela.

Estados Unidos intensificó su presión sobre Venezuela con la captura de dos petroleros sancionados y la presentación de un ambicioso programa para administrar el futuro del país caribeño. Las operaciones navales, confirmadas por los comandos Sur y Europeo, incluyeron el abordaje de un buque en el Atlántico Norte que navegaba con bandera rusa y otro incautado en el Caribe, ambos vinculados al comercio de crudo venezolano.
El petrolero detenido cerca de Islandia había sido sancionado en 2024 por presuntos vínculos con Irán y Hezbollah. Según Washington, el buque cambió de nombre, bandera y hasta pintó insignias rusas en su casco para evadir controles, tras huir del bloqueo estadounidense en el Caribe. Moscú protestó formalmente y denunció una violación a la libertad de navegación, aunque la Casa Blanca aseguró que se trataba de una nave “apátrida” con documentación falsa.
En simultáneo, la Guardia Costera estadounidense capturó en aguas caribeñas al cisterna Sophia, de bandera panameña, que habría utilizado también registros irregulares. Ambas acciones se suman a otras incautaciones recientes y forman parte de la estrategia de Washington para controlar la producción y comercialización del petróleo venezolano, uno de los principales activos del país.
En ese contexto, el canciller Marco Rubio expuso ante el Congreso un plan en tres fases para “normalizar” Venezuela. La primera etapa apunta a la estabilización económica, con la venta del petróleo a precio de mercado a empresas internacionales. La segunda contempla la recuperación política mediante un proceso de reconciliación nacional, y la tercera prevé una transición con llamado a elecciones.
Mientras Estados Unidos asegura que controlará las ventas de crudo venezolano de manera indefinida, Caracas confirmó que negocia con Washington la comercialización de volúmenes de petróleo, incluyendo el incautado en los buques. La ofensiva marca un nuevo capítulo en la disputa geopolítica que involucra a Venezuela, Rusia, China y Estados Unidos.
