Dinosaurios en los suburbios: una familia queda atrapada en una inesperada pesadilla
Anne Hathaway y Ewan McGregor protagonizan esta película de supervivencia que mezcla ciencia ficción, terror y humor con una ambientación inspirada en los años 80. La propuesta arranca con fuerza, pero pierde consistencia cuando intenta explicar su particular universo.

El final de la Calle Oak propone una combinación tan extraña como atractiva: una familia de los suburbios estadounidenses debe sobrevivir al inesperado ataque de dinosaurios que aparecen en su barrio. Con Anne Hathaway y Ewan McGregor como protagonistas, la película recupera una estética y una estructura propias del cine fantástico de los años 80 y 90, aunque no siempre consigue sostener la apuesta.
La historia sigue a los Platt, una familia que atraviesa problemas antes de que ocurra el verdadero desastre. Denise, interpretada por Hathaway, intenta avanzar con su carrera como escritora mientras mantiene su actividad en secreto. Greg, encarnado por McGregor, perdió su trabajo y oculta la situación mientras asegura que realiza repartos de pizza para obtener ingresos.
Sus hijos, Audrey y Brian, perciben las dificultades de la pareja y también son los primeros en advertir que algo extraño está ocurriendo en el vecindario. Primero aparecen luces inusuales, después un árbol desconocido comienza a crecer en uno de los jardines y finalmente una explosión deja al barrio sin electricidad ni agua.
La verdadera amenaza aparece entonces: dinosaurios que convierten las calles del suburbio en un escenario de supervivencia.
La película tiene un comienzo prometedor y plantea una situación que podría llevar al género por un camino diferente al de Jurassic Park. Sin embargo, a medida que avanza, incorpora elementos de distintos géneros sin terminar de encontrar un equilibrio. El drama familiar, el humor, la acción y la ciencia ficción compiten por el protagonismo.
El principal problema aparece cuando la película intenta explicar el fenómeno que provocó la aparición de los dinosaurios y las razones por las que los habitantes no pueden abandonar el barrio. Algunas de esas explicaciones resultan poco convincentes y pueden sacar al espectador de la historia.
A esto se suma un CGI que no siempre está a la altura de la propuesta. Los dinosaurios, en algunos momentos, lucen demasiado artificiales y recuerdan más a criaturas de películas fantásticas de décadas pasadas que a grandes producciones contemporáneas.
La presencia de Hathaway y McGregor aporta jerarquía, pero no alcanza para resolver las inconsistencias de una película que comienza mejor de lo que termina.
