Escándalo en la UBA: expulsaron por la fuerza a un alumno denunciado por acoso

Un estudiante de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA fue retirado del edificio entre empujones y gritos luego de incumplir una suspensión preventiva por denuncias de acoso y violencia de género. El episodio quedó grabado y abrió un fuerte debate político y universitario.

La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires quedó envuelta en una fuerte polémica luego de que se viralizara un video donde varios estudiantes expulsan por la fuerza a un alumno denunciado por acoso y violencia de género. El joven, identificado oficialmente solo por sus iniciales P.J.G., tenía prohibido ingresar al establecimiento durante 60 días por decisión de las autoridades académicas.

Según explicó la institución en un comunicado oficial, la medida preventiva fue adoptada tras reiteradas denuncias presentadas por alumnas y luego de la apertura de un sumario administrativo. Sin embargo, el estudiante regresó a la sede universitaria pese a la prohibición, lo que derivó en una situación de tensión dentro del edificio.

De acuerdo con el relato de testigos y dirigentes estudiantiles, autoridades de la facultad y personal institucional le solicitaron en varias oportunidades que abandonara el lugar, aunque el joven se negó. La situación escaló rápidamente hasta que un grupo de estudiantes decidió retirarlo físicamente del edificio, en medio de gritos, forcejeos y presencia policial.

El episodio generó repercusión inmediata en redes sociales y también una fuerte disputa política. Sectores vinculados a espacios libertarios denunciaron que el alumno habría sido perseguido por sus posiciones ideológicas cercanas a La Libertad Avanza. Desde agrupaciones de izquierda y referentes estudiantiles rechazaron esa interpretación y aseguraron que las sanciones estuvieron relacionadas exclusivamente con las denuncias de violencia de género.

Federico Winokur, referente estudiantil del Nuevo MAS, sostuvo que existían antecedentes de comportamientos reiterados de hostigamiento hacia compañeras y afirmó que el estudiante había protagonizado situaciones conflictivas dentro de las aulas desde hacía años.

Mientras tanto, la universidad continúa con la investigación administrativa y el caso ya derivó también en actuaciones judiciales. El episodio volvió a poner en debate los protocolos universitarios frente a denuncias de acoso, los límites de las sanciones preventivas y el creciente nivel de confrontación política dentro de las facultades públicas argentinas.

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