Cuba enfrenta un colapso turístico por la crisis energética y la presión de Estados Unidos
La falta de combustible, la suspensión de vuelos internacionales y el cierre masivo de hoteles hundieron al turismo cubano en una de sus peores crisis históricas. El Gobierno de la isla busca sostener el sector mientras crece el impacto económico y social del bloqueo petrolero impulsado por Washington.

El turismo en Cuba atraviesa un escenario crítico que amenaza con profundizar aún más la delicada situación económica del país. La combinación entre el bloqueo petrolero promovido por Estados Unidos, la caída de visitantes internacionales y la falta de combustible provocó un fuerte deterioro en uno de los sectores más importantes para el ingreso de divisas de la isla.
Durante el primer trimestre de 2026, Cuba recibió apenas 298 mil turistas extranjeros, una cifra que representa una caída cercana al 48% respecto del mismo período del año anterior. El desplome ocurre además en plena temporada alta y marca uno de los peores registros desde que el país abrió masivamente su economía al turismo internacional en la década del 90.
La crisis energética se transformó en el principal factor detrás del derrumbe. Tras el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y las restricciones sobre el suministro de petróleo venezolano, Cuba enfrenta graves problemas para abastecer de combustible a aerolíneas, transporte interno y generación eléctrica. Varias compañías aéreas internacionales suspendieron o redujeron sus operaciones hacia la isla, entre ellas Air France, Turkish Airlines, Iberia y aerolíneas canadienses y rusas que representaban buena parte del flujo turístico.
La falta de demanda y los problemas de abastecimiento obligaron además al cierre temporal de numerosos hoteles, incluidos establecimientos ubicados en Varadero, uno de los principales destinos turísticos del Caribe. El propio evento FITCuba, la feria más importante del sector, debió reorganizarse parcialmente de manera virtual por las limitaciones energéticas.
El Gobierno cubano intenta contener el impacto mediante promociones para residentes, paquetes turísticos subsidiados y ofertas orientadas a cubanos que viven en el exterior. Sin embargo, las autoridades reconocen que el mercado interno difícilmente pueda compensar la pérdida de visitantes internacionales.
La crisis también golpea al creciente sector privado cubano. Miles de pequeños emprendimientos dependen del turismo y del suministro eléctrico para sostener su actividad. Sin combustible para operar generadores propios, numerosos negocios comenzaron a cerrar o suspender operaciones.
En paralelo, la competencia regional con destinos como Cancún y Punta Cana, las restricciones migratorias impuestas por Estados Unidos y el deterioro general de los servicios en la isla profundizan la pérdida de atractivo de Cuba como destino internacional.
El resultado es un escenario de alta incertidumbre económica para un país que depende fuertemente del turismo para obtener divisas, financiar importaciones y sostener buena parte de su actividad productiva.
