Las cinco señales que reflejan la crisis del empleo y preocupan al mercado laboral argentino
El desempleo, la informalidad y la caída del salario real aparecen entre las principales inquietudes sociales. La recuperación económica todavía no logra traducirse en una mejora sostenida del trabajo registrado.

La situación del mercado laboral se consolidó como una de las principales preocupaciones sociales en Argentina. Según una encuesta de Atlas Intel publicada por Clarín, el desempleo ya figura entre los problemas más importantes para la población y más de la mitad de los consultados cree que la situación laboral empeorará durante los próximos meses.
Uno de los principales indicadores es la suba de la desocupación. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el desempleo pasó de 5,7% a 7,5%, lo que equivale a cerca de 1,7 millones de personas sin trabajo. En ese período se estima que unas 200.000 personas se sumaron al universo de desocupados, incluyendo una importante pérdida de puestos en el sector público.
Otro fenómeno que se profundizó es el crecimiento de la informalidad y el trabajo por cuenta propia. El monotributo fue una de las categorías laborales que más aumentó en los últimos dos años, mientras que la informalidad ya alcanza a más del 43% de los trabajadores. El Gobierno impulsa reformas laborales orientadas a reducir costos para incentivar la contratación formal, aunque la debilidad de la actividad económica limita esa posibilidad.
En paralelo, el pluriempleo también alcanzó niveles récord. Cada vez más personas necesitan más de una fuente de ingresos para sostener sus gastos mensuales. El fenómeno se refleja especialmente en el crecimiento del trabajo en plataformas digitales como Uber, Cabify y Rappi, utilizadas tanto por trabajadores informales como por empleados formales que buscan ingresos extra.
La pérdida del poder adquisitivo es otro factor determinante. Según datos oficiales, los salarios del sector privado formal acumulan una caída real desde noviembre de 2023, mientras que en el empleo público el deterioro fue aún más fuerte.
Además, existe una marcada desigualdad sectorial. Mientras actividades vinculadas a energía y minería muestran crecimiento impulsadas por Vaca Muerta y el litio, sectores más intensivos en empleo como industria, comercio y construcción continúan perdiendo puestos de trabajo. Solo en la industria manufacturera ya se perdieron alrededor de 80.000 empleos durante la actual gestión.
