La Bienal de Venecia abre en medio de una fuerte polémica por el regreso de Rusia

La edición 2026 de la Bienal de Venecia comenzó atravesada por protestas, renuncias y amenazas de sanciones debido al regreso de Rusia al principal encuentro de arte contemporáneo del mundo, algo que no ocurría desde el inicio de la invasión a Ucrania en 2022. La decisión generó rechazo tanto del gobierno italiano como de la Unión Europea, que incluso advirtió sobre la posibilidad de retirar fondos destinados al evento.
La tensión se hizo visible desde la apertura para la prensa, cuando integrantes del colectivo feminista ucraniano Femen y activistas de Pussy Riot realizaron una protesta frente al pabellón ruso con bengalas y consignas contra Moscú. “La única cultura rusa hoy es la sangre”, denunciaron durante la manifestación.
El conflicto escaló luego de que el jurado de la Bienal presentara su renuncia al considerar incompatible premiar a países liderados por gobiernos acusados de crímenes de guerra. La controversia involucró tanto a Vladimir Putin como a Benjamin Netanyahu, ambos mencionados en causas abiertas por la Corte Penal Internacional.
Ante el escándalo, los organizadores resolvieron que el pabellón ruso no estará abierto al público. En lugar de exhibiciones tradicionales, solo se proyectarán interpretaciones musicales grabadas durante las jornadas previas a la inauguración. El proyecto contará con artistas rusos y representantes de otros países como Brasil, México y Mali.
La Unión Europea cuestionó que un evento financiado con dinero europeo permita la participación oficial de Rusia mientras continúa la guerra en Ucrania. Bruselas amenazó con suspender una subvención de dos millones de euros y reclamó explicaciones al gobierno italiano sobre posibles violaciones a las sanciones impuestas contra Moscú.
Desde la organización defendieron la inclusión argumentando que Rusia posee el pabellón de Venecia desde 1914 y que impedir su utilización abriría un conflicto institucional y diplomático mayor.
