“Las ovejas detectives”: una comedia policial tan tierna como brillante

Con humor, misterio y una enorme cuota de sensibilidad, Las ovejas detectives se convierte en una de las sorpresas cinematográficas del año. La película dirigida por Kyle Balda combina el espíritu de las novelas policiales clásicas con una historia cargada de ternura, donde un grupo de ovejas intenta resolver el asesinato de su querido pastor.

Basada en la novela Las ovejas de Glennkill de Leonie Swann, la historia sigue a George Hardy, interpretado por Hugh Jackman, un pastor obsesionado con el cuidado de su rebaño. Vive aislado en medio de la campiña inglesa y cada noche les lee novelas de misterio a sus ovejas, una costumbre que terminará siendo clave cuando aparezca asesinado junto a su tráiler.

A partir de allí, las ovejas —que piensan, razonan y dialogan entre ellas— comienzan una investigación propia para descubrir quién mató a George. La más inteligente es Lily, acompañada por Mopple y el resto del rebaño, en una dinámica que mezcla humor absurdo, policial clásico y momentos profundamente emotivos.

Uno de los grandes aciertos del film está en la construcción de sus personajes animales. La animación y el trabajo digital sobre las expresiones de las ovejas resultan sorprendentes, pero el verdadero diferencial aparece en el guion, que utiliza el misterio para hablar del dolor, la pérdida, la solidaridad y la diferencia sin perder nunca el tono ligero y encantador.

El elenco de voces también aporta jerarquía: participan Bryan Cranston, Julia Louis-Dreyfus, Bella Ramsey, Patrick Stewart y Emma Thompson, entre otros.

Balda, conocido por su trabajo en Mi villano favorito y Minions, demuestra un dominio absoluto del ritmo cómico y emocional. El resultado es una película familiar inteligente, sensible y original, que logra emocionar sin golpes bajos y divertir tanto a chicos como a adultos.

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