Adorni busca sostén político en medio del escándalo y activa una ronda de respaldo interno

El jefe de Gabinete se reunió con figuras clave del oficialismo mientras crece la presión judicial y política por su situación.

En un contexto de máxima tensión, Manuel Adorni desplegó una estrategia de contención política para sostener su posición dentro del Gobierno. Tras su reaparición pública en una conferencia atravesada por cuestionamientos, el funcionario avanzó con una serie de reuniones con dirigentes clave del oficialismo.

Durante la jornada, mantuvo encuentros por separado con Patricia Bullrich, Juan Mahiques, Sandra Pettovello y Diego Santilli. La secuencia de reuniones funcionó como una señal de respaldo en medio del deterioro de su situación, marcada por investigaciones judiciales y cuestionamientos sobre su patrimonio.

El movimiento se produce mientras avanza la causa por su viaje a Punta del Este, que sumó un nuevo capítulo con la declaración del broker aeronáutico ante la Justicia. En paralelo, el Gobierno decidió no renovar contratos vinculados a uno de los actores involucrados en el episodio, en un intento por contener el impacto político.

Detrás del operativo respaldo aparece la figura de Santiago Caputo, quien intervino en la estrategia para blindar a Adorni, pese a tensiones previas dentro del círculo de poder. La dinámica expone la fragilidad del equilibrio interno en el oficialismo, donde conviven disputas de liderazgo y competencia por espacios de influencia.

A su vez, el Gobierno intenta retomar la iniciativa política con medidas y anuncios destinados a ordenar la agenda pública, en un escenario donde el escándalo comienza a erosionar el discurso oficial.

Si bien en el entorno presidencial aseguran que el impacto sobre la figura de Javier Milei es limitado, puertas adentro crece la preocupación por la acumulación de frentes abiertos. Incluso comienzan a circular nombres de posibles reemplazos en caso de que la situación de Adorni se complique.

Por ahora, el jefe de Gabinete apuesta a sostenerse con respaldo interno y control de la agenda. Pero el desenlace dependerá, en gran medida, de la evolución de las causas judiciales y de la capacidad del Gobierno para contener una crisis que ya trascendió lo estrictamente político.

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