General Motors vuelve a suspender a 600 empleados una semana por mes
La medida se repite en 2026 y refleja la caída de la actividad industrial.

General Motors confirmó que volverá a suspender a unos 600 empleados una semana por mes, una modalidad que comenzó a aplicarse en julio de 2025 y que se extenderá a lo largo de 2026. La decisión refleja el complejo escenario que atraviesa la industria automotriz, atravesada por una fuerte caída de la producción, menores niveles de ventas y un mercado interno debilitado por la pérdida de poder adquisitivo.
La medida alcanza a trabajadores de la planta que la compañía opera en el país y se enmarca en un esquema de adecuación de la producción a la demanda real. Desde la empresa explicaron que el nivel de actividad actual no permite sostener el ritmo de fabricación previo y que las suspensiones buscan evitar despidos definitivos en un contexto macroeconómico adverso.
El sector automotor enfrenta múltiples dificultades. Por un lado, la contracción del consumo interno limita las ventas de vehículos nuevos, mientras que el encarecimiento del crédito restringe el acceso al financiamiento. A esto se suman los costos crecientes, la volatilidad cambiaria y las complicaciones para planificar importaciones de autopartes, claves para sostener la producción.
Desde el gremio que nuclea a los trabajadores del sector expresaron preocupación por la continuidad de las suspensiones y advirtieron que la situación podría agravarse si no se recupera la actividad. Si bien valoran que la empresa opte por esquemas temporales en lugar de despidos masivos, señalan que la pérdida de ingresos afecta de manera directa a las familias.
El caso de General Motors no es aislado y se inscribe en un panorama más amplio de ajuste industrial. La evolución del mercado automotor dependerá, en gran medida, de una eventual recuperación del consumo, de la estabilidad macroeconómica y de señales claras que incentiven la producción y la inversión en el sector.
