El Banco Central compró casi US$ 700 millones, pero el riesgo país no baja y el mercado sigue cauteloso

El BCRA acumuló reservas, pagó deuda y logró estabilidad cambiaria en enero, pero los bonos no reaccionaron y el riesgo país apenas retrocedió. Analistas explican por qué el mercado todavía no convalida la mejora.

El arranque de 2026 dejó varias señales positivas para el frente financiero argentino. En las primeras semanas del año, el Banco Central logró comprar casi US$ 700 millones para reforzar las reservas, el Tesoro cumplió con un importante vencimiento de deuda con bonistas internacionales, se canceló parte del swap con Estados Unidos y se renovó buena parte de la deuda en pesos en un contexto de liquidez ajustada. Todo esto ocurrió, además, con un dólar que cayó al valor más bajo de los últimos dos meses y sin sobresaltos en el mercado cambiario.

Sin embargo, el impacto sobre la deuda soberana fue limitado. El riesgo país, medido por el índice de JP Morgan, cerró la semana en 564 puntos, apenas cuatro menos que a comienzos de enero. La escasa reacción de los bonos expone que, para los inversores, la mejora en las reservas es una condición necesaria, pero todavía insuficiente para disipar las dudas sobre la solidez del programa económico.

Desde el mercado destacan que persiste la preocupación por la disponibilidad de dólares a lo largo del año. “La acumulación de reservas es una señal positiva y esperada, pero aún no despeja las dudas sobre la capacidad de atender la demanda de divisas que habrá en 2026”, explicó Martín Kalos, de Epyca Consultores. Además, recordó que el último proceso sostenido de compras se dio a comienzos de 2025 y luego no se mantuvo, lo que refuerza la cautela.

Otros analistas subrayan que las compras de enero se explican, en parte, por factores transitorios, como colocaciones de deuda corporativa y el uso de instrumentos con cobertura cambiaria. En ese marco, advierten que la acumulación de reservas vía ingresos financieros suele ser de corta duración si no se consolida un saldo positivo de la cuenta corriente.

Para el mercado, el tiempo también juega un rol clave. El reciente pago de US$ 3.700 millones a inversores privados aún debe ser absorbido, y recién en los próximos meses podría verse un impacto más claro en los precios de los bonos. De cara al segundo trimestre, la liquidación de la cosecha y una eventual vuelta del Tesoro a los mercados internacionales aparecen como factores que podrían empujar una baja más significativa del riesgo país, siempre y cuando el clima político y legislativo acompañe.

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