Con reservas propias y un préstamo Repo, el Gobierno asegura el pago de la deuda por US$ 4.200 millones
El Ejecutivo cerró un acuerdo con bancos internacionales para cubrir los dólares faltantes y afrontará el vencimiento de este viernes sin salir al mercado. También ingresaron divisas por la venta de hidroeléctricas.

El Gobierno nacional se garantizó los dólares necesarios para afrontar el vencimiento de deuda por US$ 4.200 millones que deberá pagar este viernes, combinando reservas propias del Tesoro, recursos del Banco Central y un préstamo tipo Repo otorgado por bancos internacionales. La estrategia permitió despejar dudas del mercado en un contexto financiero global adverso, marcado por la crisis política en Venezuela y su impacto en los activos emergentes.
Según fuentes oficiales, el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, cerró en las últimas horas un acuerdo de financiamiento directo con un grupo de entidades financieras, que permitirá cubrir los aproximadamente US$ 1.600 millones que el Tesoro no había logrado acumular previamente. Si bien el mercado descontaba que el pago se realizaría, persistía la incertidumbre sobre el origen de las divisas necesarias.
El crédito Repo es un préstamo de corto plazo en el que el deudor entrega un activo como garantía, pactando una tasa de interés y una fecha de devolución. En este caso, el Tesoro aportó bonos en dólares tras un canje previo con el Banco Central, que le permitió a la autoridad monetaria contar con los títulos necesarios para respaldar la operación. En 2025, el BCRA ya había cerrado acuerdos similares por US$ 3.000 millones, con vencimientos en 2027.
El Gobierno había descartado salir al mercado a emitir bonos, para evitar convalidar tasas consideradas demasiado altas. También evaluó otras alternativas, como los swaps con Estados Unidos y China o una eventual refinanciación parcial, pero finalmente optó por el Repo como la vía más rápida y eficiente.
A este esquema se sumó el ingreso de US$ 706 millones por la venta de acciones de las hidroeléctricas del Comahue, que el Tesoro terminó de percibir esta semana. Según estimaciones privadas, parte de los vencimientos están en manos de organismos públicos, como el FGS de la ANSeS y el propio Banco Central, lo que atenúa el impacto neto sobre las reservas.
De este modo, el Ejecutivo busca comenzar el 2026 cumpliendo con el programa financiero y enviando una señal de solvencia a los acreedores, en un escenario internacional todavía dominado por la volatilidad.
