Venezuela: crece el temor por la acción de grupos armados chavistas tras la caída de Maduro

Colectivos parapoliciales patrullan las calles, revisan celulares y refuerzan el clima de intimidación en las principales ciudades. Estados Unidos y la Argentina siguen de cerca la situación mientras persiste la incertidumbre política.

La caída de Nicolás Maduro no trajo alivio inmediato a las calles de Venezuela. Por el contrario, el temor se profundizó ante el despliegue de grupos armados parapoliciales, conocidos como “colectivos”, que continúan patrullando ciudades como Caracas, Petare y otros municipios clave. Estos grupos, integrados por civiles armados y respaldados por el poder político, recorren las calles en motocicletas, intimidan a la población y revisan teléfonos celulares en busca de fotos o mensajes considerados “comprometedores” por el régimen.

Testimonios recogidos por medios internacionales describen un clima de miedo generalizado. Vecinos denuncian la presencia de hombres encapuchados con armas largas que detienen personas al azar y controlan sus perfiles de WhatsApp. La imposibilidad de reunirse o expresarse libremente se mantiene, incluso después de la captura de Maduro, lo que refuerza la percepción de que el aparato represivo del chavismo sigue intacto.

El ministro del Interior, Diosdado Cabello, una de las figuras centrales del poder real, exhibió imágenes posando con fuerzas armadas y civiles armados, en una señal de control territorial y desafío político. Junto al ministro de Defensa, Vladimiro Padrino López, Cabello es señalado como uno de los pilares del esquema de seguridad que sostiene al gobierno interino de Delcy Rodríguez.

Organizaciones de prensa denunciaron la detención de al menos 14 periodistas, en su mayoría de agencias internacionales, en las horas posteriores a la operación militar estadounidense que derivó en la salida de Maduro. Al mismo tiempo, milicias civiles recorren las calles para sofocar cualquier manifestación de celebración.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que la presión militar busca contener a las fuerzas chavistas. En ese contexto, el canciller norteamericano Marco Rubio agradeció públicamente el respaldo de la Argentina. Sin embargo, en las calles venezolanas domina la incertidumbre: la población celebra en privado, pero teme represalias si lo hace en público. Analistas advierten que la continuidad de los colectivos apunta a reforzar la represión interna y bloquear cualquier intento de movilización popular.

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