Shell rompe su alianza con YPF para exportar gas de Vaca Muerta y analiza alternativas estratégicas

La petrolera angloholandesa Shell decidió no continuar con el proyecto conjunto que mantenía con YPF para exportar gas desde Vaca Muerta. La decisión fue comunicada de manera oficial y representa un punto de inflexión en el vínculo entre ambas compañías, que habían desarrollado estrategias coordinadas para ampliar la plataforma energética argentina hacia mercados externos.
Shell confirmó que el acuerdo no seguirá adelante en los términos originales, aunque no descarta inversiones alternativas. Por el contrario, la empresa evalúa otras opciones de infraestructura y comercialización que le permitan participar activamente de la exportación de gas no convencional. Fuentes de la industria señalan que Shell mantiene interés sostenido en Vaca Muerta, pero apuesta a esquemas más flexibles y diversificados.
Para YPF, la salida modifica el mapa de la integración prevista. La petrolera estatal acelera conversaciones con ENI, la empresa italiana, y con Adnoc, firma con fuerte respaldo financiero de Emiratos Árabes. Estas negociaciones buscan establecer un nuevo consorcio con capacidad logística y tecnológica para operar la exportación a largo plazo.
El trasfondo de la ruptura responde a cuestiones estratégicas: costos de infraestructura, tiempos de ejecución y condiciones regulatorias. Shell considera que la reconfiguración del mercado global de gas exige estructuras más adaptadas a la volatilidad internacional. Analistas interpretan la decisión como un giro hacia una lógica más competitiva y menos dependiente de alianzas bilaterales rígidas.
El futuro del gas de Vaca Muerta sigue siendo clave para la economía argentina. La posibilidad de exportar recursos energéticos constituye una oportunidad de ingresos, divisas y posicionamiento. La ruptura entre Shell e YPF no reduce ese potencial, pero sí reordena prioridades y alianzas. En un mercado global incierto, la flexibilidad estratégica se vuelve central.
