River resistió en Bogotá y dejó abierta la serie de la Sudamericana
El equipo de Eduardo Coudet sufrió ante Independiente Santa Fe, tuvo a los palos y a Nicolás Otamendi como aliados y consiguió un 0-0 que trasladó la definición al Monumental.

River se llevó de Bogotá un empate sin goles que, por el desarrollo del partido, terminó teniendo un valor importante. En la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, el equipo dirigido por Eduardo Coudet tuvo una actuación discreta, sufrió varias situaciones de peligro y contó con la fortuna de su lado para mantener el arco en cero frente a Independiente Santa Fe. La serie se resolverá el próximo 26 de agosto en el Monumental.
Las bajas obligaron a Coudet a modificar buena parte de su defensa. Entre lesionados, jugadores marginados y refuerzos que no fueron incluidos en la lista de la competencia, River tuvo que presentar una formación improvisada. Lucas Martínez Quarta ocupó el lateral derecho ante las molestias de Gonzalo Montiel, mientras que Facundo González, un juvenil, apareció por izquierda debido a la lesión de Marcos Acuña y la ausencia de Francisco Ortega. Lautaro Rivero volvió a desempeñarse como marcador central y Nicolás Otamendi asumió un papel cada vez más importante como referente de la última línea.
El objetivo inicial fue claro: sobrevivir a la altura de Bogotá, ubicada a 2.625 metros sobre el nivel del mar, y regresar a Buenos Aires con la serie abierta. River consiguió acomodarse después de unos primeros minutos complicados y logró controlar la pelota durante algunos pasajes, aunque sin generar demasiado peligro. Una de sus mejores oportunidades llegó con un cabezazo de Rivero, que fue rechazado por una buena intervención del arquero Weimar Asprilla.
Santa Fe, en cambio, tuvo las ocasiones más claras. Nahuel Bustos fue protagonista de varias de ellas, pero no logró convertir. En el primer tiempo, un remate suyo terminó impactando en el travesaño, después de que Santiago Beltrán alcanzara a rozar la pelota. Más tarde, otro disparo volvió a encontrarse con un poste.
En el complemento, River resignó prácticamente cualquier intención ofensiva. El equipo se replegó, evitó asumir riesgos y buscó que el reloj avanzara. Bustos volvió a tener una oportunidad inmejorable en un mano a mano con Beltrán, pero intentó definir por encima del arquero y la pelota terminó sobre el travesaño.
El conjunto argentino terminó sin dominio de la pelota ni grandes transiciones ofensivas, pero consiguió su propósito principal: no perder. El 0-0 dejó todo por resolver en Núñez y permitió a River regresar con vida de una visita que, por momentos, estuvo muy cerca de complicarse.
