Recoleta suma una propuesta inédita: una bóveda se convertirá en local turístico y gastronómico
El Gobierno porteño licitó por cinco años una antigua bóveda del Cementerio de la Recoleta para transformarla en un espacio de servicios para visitantes. El proyecto contempla la venta de recuerdos, publicaciones, información turística y alimentos y bebidas al paso, además de visitas guiadas nocturnas por el histórico predio.

La iniciativa corresponde a la Licitación Pública N° 10002-1251-LPU26 y abarca una superficie cubierta de aproximadamente 24,55 metros cuadrados ubicada cerca del acceso principal por la calle Junín. El espacio pertenece actualmente a la Ciudad luego de haber sido restituido tras un procedimiento administrativo previsto por la legislación vigente.
El concesionario deberá pagar un canon mensual mínimo de $1,6 millones, fijado por el Banco Ciudad, y tendrá a su cargo también la organización de los recorridos turísticos nocturnos. Por esta actividad, deberá abonar adicionalmente el 20% de los ingresos brutos generados.
El funcionamiento del local tendrá restricciones específicas. No podrá contar con mesas ni sillas, tampoco se permitirá el consumo dentro del establecimiento. La modalidad será exclusivamente de venta al paso. Los productos ofrecidos deberán estar vinculados con la identidad cultural y patrimonial del cementerio, incluyendo objetos conmemorativos, publicaciones y artículos turísticos.
Las visitas guiadas funcionarán de jueves a domingo, entre las 19 y las 23. Los recorridos estarán a cargo de guías profesionales y podrán reunir hasta 40 personas por grupo, con un máximo de dos grupos operando simultáneamente.
La intervención deberá respetar además la protección patrimonial del lugar. El Cementerio de la Recoleta tiene protección integral y fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1946, por lo que no podrán realizarse modificaciones estructurales.
La Ciudad busca ampliar así la oferta de servicios vinculados al turismo. Recoleta recibe actualmente unas 1.816 visitas diarias y concentra algunas de las bóvedas más reconocidas del país.
La concesión constituye además un antecedente particular: es la primera vez que el Gobierno porteño licita un espacio comercial dentro de un cementerio. Se suma a un plan más amplio para incorporar servicios gastronómicos en parques, plazas y edificios patrimoniales de la Ciudad.
