París volvió a ser escenario de protestas estudiantiles por la educación pública

Miles de estudiantes se movilizaron por cuarta vez en la plaza de la Bastilla para reclamar más presupuesto, mejores instalaciones y condiciones educativas. La protesta derivó en enfrentamientos con la Policía y recibió el respaldo de sindicatos, universidades y organizaciones sociales.

La plaza de la Bastilla volvió a convertirse en el centro de las protestas estudiantiles en París. En la cuarta jornada de movilizaciones, alumnos de escuelas secundarias y universitarios reclamaron mejoras en el sistema educativo francés, mayor financiamiento y edificios en condiciones adecuadas. La manifestación incluyó barricadas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos.

Los reclamos apuntan a problemas cotidianos en los establecimientos, como el ausentismo docente, la falta de instalaciones preparadas para las temperaturas extremas y las deficiencias de limpieza y mantenimiento, incluidos los sanitarios. Padres y abuelos también acompañaron las marchas, en medio de cuestionamientos por la actuación policial.

La protesta amplió su alcance y reunió a estudiantes de instituciones públicas y privadas, incluida la prestigiosa École Alsacienne, además de universitarios de centros como Assas. También se sumaron sindicatos, organizaciones campesinas y agricultores, junto con representantes de La Francia Insumisa, fuerza opositora que aparece bien posicionada en los sondeos presidenciales.

Según los organizadores, cerca del 90% de las universidades se encuentran bloqueadas. Las principales agrupaciones estudiantiles llamaron a sostener y extender las movilizaciones a otras ciudades del país. La próxima marcha está prevista para el 13 de octubre.

La intervención del primer ministro Sébastien Lecornu no logró desactivar el conflicto. La Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria (USL) consideró insuficientes sus anuncios y ratificó que continuará con las protestas hasta obtener respuestas concretas.

El movimiento también recibió el respaldo de organizaciones sindicales de la enseñanza. Sophie Vénétitay, secretaria general del SNES-FSU, señaló que varias centrales apoyan la movilización mediante huelgas y cuestionó la demora del Ejecutivo en responder a las demandas. Además, anticipó que su sindicato trabaja en una nueva jornada de protesta educativa para comienzos de la próxima semana.

La escalada expone la creciente tensión entre el Gobierno francés y los sectores educativos, que reclaman medidas concretas para mejorar las condiciones de enseñanza y el funcionamiento de las instituciones.

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