Messi y la camiseta número 10 volvieron a escribir una página eterna ante Inglaterra
El capitán argentino fue protagonista en la remontada histórica ante los ingleses: asistió a Enzo Fernández para el empate y habilitó a Lautaro Martínez para el gol del triunfo. A los 39 años, Messi jugará su tercera final mundialista y agrandó una leyenda que comenzó con Maradona.

Atlanta fue escenario de una noche que quedó marcada para siempre en la historia del fútbol argentino. La selección derrotó 2-1 a Inglaterra en una semifinal inolvidable del Mundial 2026 y consiguió el pasaje a una nueva final, en un partido cargado de emoción, historia y simbolismos. En el centro de todo volvió a estar Lionel Messi, el dueño de la camiseta número 10.
A los 39 años, el capitán argentino volvió a demostrar que todavía tiene mucho por ofrecer. No solo lideró desde lo futbolístico, sino también desde lo emocional. En un encuentro que comenzó complicado y con Argentina en desventaja, Messi apareció en los momentos decisivos: primero asistió a Enzo Fernández para el empate y luego envió el centro que Lautaro Martínez convirtió en el gol de la victoria.
El triunfo tuvo un significado especial por el rival. Inglaterra representaba una cuenta pendiente para Messi, que nunca había enfrentado a los británicos en un Mundial. La historia entre ambos países cargaba con recuerdos de enfrentamientos anteriores, desde la expulsión de Antonio Rattín en 1966 hasta los históricos partidos de 1986, cuando Diego Maradona marcó dos goles inolvidables.
“Es una locura jugar dos finales del mundo seguidas”, expresó Messi después del partido, emocionado por el logro alcanzado. El capitán también destacó la fortaleza del grupo y aseguró que el equipo siempre encuentra una manera de superar las dificultades.
La remontada llegó después de un partido donde Inglaterra había logrado controlar los espacios y ponerse en ventaja con el gol de Anthony Gordon. Sin embargo, Argentina reaccionó con orgullo y fue en busca del resultado. La presión constante encontró recompensa con el remate de Enzo Fernández y, minutos después, con la aparición de Lautaro.
El festejo final tuvo imágenes cargadas de simbolismo: Messi levantado por sus compañeros, los jugadores recordando a Diego Maradona y una nueva generación escribiendo su propia historia. De Diego a Leo, la camiseta número 10 argentina volvió a ser protagonista de una noche mundialista inolvidable. Ahora, la selección irá por otra Copa del Mundo.
