Luis Machín se mete en la mente de Barreda: “Lo interesante es cómo tiene que estar la cabeza de alguien para hacer eso”
El actor interpreta al odontólogo que asesinó a su esposa, su suegra y sus dos hijas en una película que llega este viernes a Amazon Prime Video. Investigó durante meses el caso y cuestionó la fascinación social por los crímenes.

Luis Machín interpreta a Ricardo Barreda, el odontólogo condenado por asesinar a su esposa, su suegra y sus dos hijas en su casa de La Plata, en la nueva película que se estrena este viernes 28 de agosto en Amazon Prime Video. Para el actor, el desafío no estuvo en reproducir físicamente al personaje, sino en intentar comprender qué podía llevar a una persona a cometer semejante crimen.
Machín, de 58 años, rechazó la idea de que un actor deba parecerse necesariamente al personaje real que interpreta. A lo largo de su carrera encarnó a figuras históricas como Manuel Belgrano, Domingo Cavallo, Sigmund Freud, Albert Einstein y hasta Adolf Hitler. “Es un error pensar que todos tenemos que ser iguales a los que hacemos”, sostuvo.
Para preparar a Barreda, investigó especialmente el caso y leyó “Conchita”, el libro de Rodolfo Palacios, aunque aclaró que ese material aborda principalmente la etapa posterior a la salida del odontólogo de prisión. También trabajó junto a la directora Daniela Goggi y recibió el acompañamiento de una coach, Francisca Ure, con quien probó distintas escenas y conversó sobre la construcción psicológica del personaje.
Uno de los aspectos que más le interesaron fue la relación entre el criminal y la enorme repercusión mediática que tuvo el caso durante los años 90. Machín recordó la fascinación que despertó Barreda en parte de la sociedad y la supuesta utilización del apodo “Conchita” como estrategia de su defensa. “Nunca se va a saber” si realmente lo llamaban así, afirmó, aunque consideró que esa versión tuvo un fuerte impacto público.
El actor también cuestionó la fascinación por los casos policiales y el tratamiento amarillista de los crímenes. Señaló que la película lleva el apellido del asesino y no los nombres de las cuatro víctimas porque, según explicó, “es lo que pide el mercado”.
Para Machín, la clave fue evitar una mirada complaciente sobre Barreda y, en cambio, darle voz a las mujeres asesinadas. “Nada justifica semejante nivel de saña”, remarcó. Su objetivo, dijo, fue comprender al personaje sin justificarlo y mostrar la complejidad de una historia atravesada por violencia, morbo y exposición pública.
