El crédito a las familias se contrajo hasta 5% en el año por las tasas altas y la morosidad

Los préstamos personales acumularon una caída real de 4,7% en los primeros siete meses de 2026 y las financiaciones con tarjeta retrocedieron 3,7%. Los bancos refinancian deudas, pero también reducen los límites de crédito para contener el riesgo.

El crédito destinado a las familias continúa mostrando señales de debilidad pese a las expectativas del Gobierno sobre un posible cambio de ciclo. Mientras el equipo de Luis Caputo sostiene que los bancos comenzaron a prestar más y a reducir las tasas después de refinanciar deudas, los datos oficiales todavía reflejan una contracción del financiamiento al consumo.

Según el Banco Central, los préstamos en pesos al sector privado cayeron 1% real y sin estacionalidad en agosto respecto de julio. Fue la primera baja mensual desde marzo y estuvo explicada principalmente por los préstamos al consumo, que retrocedieron 1,9%. Dentro de ese segmento, las financiaciones con tarjeta de crédito disminuyeron 3,3%, mientras los préstamos personales permanecieron relativamente estables.

El comportamiento fue diferente en el crédito hipotecario, que avanzó 2,8% real en agosto y acumuló más de dos años de crecimiento mensual. En el financiamiento a empresas también hubo una baja, aunque menor: los préstamos comerciales retrocedieron 0,7%, con un aumento de 1,8% en adelantos y caídas en documentos descontados y financiaciones a sola firma.

La diferencia más marcada aparece en las tasas. Mientras los documentos se ubicaron en torno al 50% en agosto, los préstamos personales alcanzaron el 74% y las tarjetas el 86%. Frente a este escenario, Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA, planteó que los bancos podrían adoptar con las familias una política de tasas similar a la aplicada al financiamiento empresarial.

En paralelo, las entidades comenzaron a refinanciar de manera individual las deudas, extendiendo plazos y reduciendo tasas. Pero esa estrategia también implica restricciones: una fuente bancaria explicó que, en algunos casos, los límites de las tarjetas pueden reducirse hasta 75% respecto del crédito original.

Los datos recopilados por el economista Fernando Marull muestran la magnitud del ajuste. El stock de crédito al consumo creció 2,7% real en abril, pero luego cayó 1,6% en mayo, 2,5% en junio, 7,3% en julio y 9,9% en agosto. “Los bancos para cuidar la cartera dejan de ofrecerlo”, explicó.

Así, mientras el Gobierno anticipa un posible punto de inflexión, el crédito a las familias todavía permanece condicionado por las tasas elevadas, la morosidad y las mayores restricciones de los bancos.

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