Brasil llega al balotaje con un empate técnico entre Lula y Flávio Bolsonaro

Las encuestas de Quaest y Datafolha muestran una disputa ajustada para la segunda vuelta del 25 de octubre. El interés por la elección creció respecto del primer turno y ambos candidatos buscan captar a los votantes que no participaron.

La elección presidencial de Brasil se encamina a un balotaje sin un favorito claro entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. Dos encuestas detectaron un empate técnico a nueve días de la votación, luego de que el candidato conservador se impusiera en la primera vuelta del 4 de octubre por 1,8 puntos porcentuales.

El sondeo de Quaest, encargado por TV Globo y O Globo, ubica a Bolsonaro con el 46% de la intención de voto y a Lula con el 44%. Datafolha, en tanto, registró un 51% para el líder conservador y un 49% para el presidente entre los votos válidos, también dentro del margen de error.

Según Felipe Nunes, director de Quaest, los dos candidatos mejoraron sus registros, mientras disminuyó la proporción de personas que prevén abstenerse o votar en blanco o nulo. Un 9% manifestó alguna de esas opciones y otro 1% todavía no decidió su voto. El interés por la elección también aumentó: el 51% se declaró muy interesado, frente al 45% registrado antes de la primera vuelta.

La aprobación del Gobierno de Lula pasó del 44% al 45%, mientras que la desaprobación bajó del 49% al 48%. Entre las medidas que podrían favorecerlo, Nunes mencionó el aumento del salario mínimo, la eliminación de impuestos sobre productos de la canasta básica y otras iniciativas laborales y sociales.

Bolsonaro, por su parte, promueve la reducción de la edad de responsabilidad penal, la clasificación de las mafias criminales como organizaciones terroristas y cambios en la Corte Suprema.

El resultado también tendrá consecuencias para la gobernabilidad. La renovación parcial del Congreso fortaleció a la derecha y la centroderecha, mientras que el Partido Liberal de Bolsonaro se consolidó como el mayor bloque del Senado. Ese escenario podría dificultar la gestión de cualquiera de los dos candidatos si llega a la Presidencia sin apoyo legislativo suficiente.

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