La inflación porteña bajó a 1,7% en agosto y anticipa una fuerte desaceleración nacional
La inflación en la Ciudad de Buenos Aires se desaceleró en agosto después del 2,9% de julio. La baja estuvo impulsada por indumentaria, calzado y hoteles, mientras que alimentos, alquileres y servicios regulados ejercieron presión sobre los precios.

La inflación porteña se desaceleró con fuerza en agosto y se ubicó en 1,7%, según el índice de la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires. El dato representa una marcada reducción respecto del 2,9% registrado en julio, cuando los precios habían acelerado por factores estacionales, y quedó cerca del 1,8% de junio.
La variación de agosto fue similar a la de un año atrás, cuando había sido de 1,6%. El resultado porteño anticipa además el dato nacional que difundirá el INDEC este jueves. En julio, el índice nacional había marcado 2,1% y las consultoras estiman para agosto un resultado de entre 1,4% y 1,9%.
Entre los bienes, que aumentaron 1,6%, los principales incrementos estuvieron vinculados con alimentos y artículos para el cuidado personal. Las bajas en los precios de las prendas de vestir ayudaron, en cambio, a moderar la inflación. Los servicios subieron 1,8%, impulsados principalmente por los gastos comunes de vivienda, restaurantes, bares y casas de comida, además de alquileres, medicina prepaga y servicio doméstico. Las menores tarifas de hoteles, paquetes turísticos y pasajes aéreos compensaron parcialmente esas subas.
Los precios regulados aumentaron 1,8%, con incrementos en medicina prepaga, agua, gas y transporte urbano. En los primeros ocho meses del año, este segmento acumuló una suba de 28,4% y de 41,6% interanual.
Entre los alimentos, frutas aumentó 12,5%, pescados 4% y pan y cereales 2,3%. En la comparación interanual, carnes subieron 38,5%, frutas 36,6% y verduras 41,3%.
La inflación porteña acumuló 21,5% entre enero y agosto y 33,3% interanual. En paralelo, la canasta básica alimentaria aumentó 2,6% en agosto: una familia tipo necesitó $903.930 para no caer en la indigencia. La canasta necesaria para no ser considerada pobre llegó a $1.651.798, con una suba mensual de 2,1%.
Para una familia tipo, el ingreso necesario para pertenecer a la clase media superó los $2,6 millones, mientras que con alquiler el umbral trepó por encima de $3,9 millones. Los alquileres acumularon una suba de 21,2% en el año y de 31,9% interanual.
