Escala el conflicto en Ormuz: ataques cruzados entre Irán y EE.UU. disparan el petróleo y tensionan el comercio global
La crisis en el Estrecho de Ormuz se intensificó con ofensivas militares entre Irán y Estados Unidos, ataques a infraestructura petrolera en Emiratos Árabes y una fuerte reacción en los mercados energéticos. El precio del crudo superó los 114 dólares.

El conflicto en el Estrecho de Ormuz alcanzó un nuevo nivel de tensión tras una serie de ataques cruzados entre fuerzas iraníes y estadounidenses, que reactivaron el riesgo de una crisis energética global. Drones atribuidos a Irán impactaron instalaciones petroleras en Emiratos Árabes Unidos, mientras que la Marina de Estados Unidos reportó la destrucción de embarcaciones iraníes en el marco de un operativo de seguridad marítima.
La escalada se produjo en una de las rutas más sensibles del comercio mundial de energía, por donde circula una parte significativa del petróleo y gas global. La situación derivó en interrupciones, incendios en instalaciones estratégicas y advertencias cruzadas entre Teherán y Washington, que elevaron el tono diplomático y militar.
Estados Unidos justificó su despliegue naval como una operación para garantizar el tránsito de buques en la zona, en medio de un bloqueo parcial y episodios de ataques a embarcaciones comerciales. Irán, en tanto, rechazó las acusaciones y sostuvo que mantiene el control del estrecho, advirtiendo que responderá ante cualquier incursión militar extranjera.
La tensión incluyó amenazas verbales de alto impacto político y militar, junto con el despliegue de fuerzas navales, aéreas y sistemas no tripulados en la región. La falta de avances en negociaciones previas sobre seguridad regional y el programa nuclear iraní agravó el escenario.
El impacto inmediato se sintió en los mercados internacionales: el barril de Brent registró una fuerte suba y superó los 114 dólares, reflejando el temor a una interrupción prolongada del suministro energético global.
Mientras persiste la incertidumbre sobre una eventual desescalada, el Estrecho de Ormuz se consolida nuevamente como un punto crítico del sistema energético mundial, con riesgo de nuevas interrupciones en el flujo comercial si continúa la confrontación.
