El Gobierno negocia con gobernadores y evalúa resignar candidaturas para avanzar con la eliminación de las PASO

Sin los votos asegurados en el Congreso, la Casa Rosada explora acuerdos políticos con provincias aliadas para poder aprobar la reforma electoral que busca eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

El Gobierno nacional enfrenta dificultades para avanzar con su proyecto de reforma política, cuyo eje central es la eliminación de las PASO. Sin mayoría asegurada en el Congreso, la estrategia oficial comenzó a orientarse hacia negociaciones con gobernadores aliados como vía alternativa para construir apoyo legislativo.

La iniciativa forma parte de un paquete más amplio que también incluye cambios en el financiamiento de los partidos políticos y la implementación de la ley de Ficha Limpia. Sin embargo, la eliminación de las Primarias es el punto que genera mayor resistencia tanto en bloques opositores como en sectores aliados, que advierten sobre la pérdida de una herramienta de competencia interna.

En este contexto, el oficialismo analiza una estrategia política que implicaría resignar candidaturas propias en algunas provincias a cambio de respaldo de los gobiernos locales. La lógica apunta a preservar alianzas territoriales clave de cara a la elección de 2027, priorizando acuerdos con mandatarios provinciales antes que la competencia directa en esos distritos.

El esquema en estudio se apoya en la relación con gobernadores de provincias como Mendoza, Entre Ríos, Chaco, Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Río Negro y Neuquén, entre otras, donde el oficialismo evalúa sostener acuerdos electorales que garanticen gobernabilidad y apoyo legislativo.

Dentro del Gobierno consideran que la negociación con las provincias es un factor central, dado que muchos mandatarios priorizan la reelección y el acceso a recursos. Esa dinámica es vista como una oportunidad para articular apoyos a cambio de un esquema electoral más favorable al oficialismo.

Mientras tanto, persisten diferencias internas sobre el momento y la estrategia para impulsar estas conversaciones, en un escenario donde el margen legislativo es estrecho y la reforma electoral aún no cuenta con consenso suficiente para su aprobación.

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