Denuncian una deuda de US$ 65.000 de Adorni en una operación inmobiliaria acordada de palabra.

El hijo de una jubilada que aportó US$ 100.000 para la compra de un departamento en Caballito aseguró que el jefe de Gabinete mantiene un saldo impago y que no hubo contrato formal.

La controversia en torno a la compra de un departamento en Caballito sumó un nuevo capítulo tras la declaración de Pablo Feijoo, hijo de una jubilada que aportó fondos para la operación. Según su testimonio, el jefe de Gabinete mantiene una deuda de 65.000 dólares correspondiente a un acuerdo que habría sido establecido de manera verbal, sin respaldo contractual.

El caso se vincula con una inversión inicial de 100.000 dólares realizada por la mujer, quien habría financiado parte de la adquisición del inmueble. La ausencia de documentación formal sobre la operación se convirtió en un punto central del conflicto, ya que complica la verificación de los términos pactados y las obligaciones asumidas por las partes.

Feijoo sostuvo que el entendimiento fue “de palabra”, lo que abre interrogantes sobre la legalidad y la trazabilidad de la transacción. En este contexto, la situación adquiere relevancia política al involucrar a un funcionario de alto nivel del Gobierno, en medio de un clima de creciente escrutinio sobre el patrimonio y las operaciones privadas de dirigentes públicos.

El caso podría derivar en instancias judiciales si no se alcanza una resolución entre las partes. Mientras tanto, el episodio reaviva el debate sobre la transparencia en las operaciones inmobiliarias y la necesidad de formalizar acuerdos que impliquen montos significativos.

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