Israel elimina a un alto estratega iraní y profundiza la crisis en la cúpula del régimen
Ali Larijani, figura clave en la conducción de la guerra, murió en un ataque aéreo que también alcanzó a un jefe paramilitar.

En un nuevo golpe en el conflicto en Medio Oriente, Israel confirmó la muerte de Ali Larijani, uno de los principales estrategas militares de Irán y hombre de confianza del líder supremo Ali Khamenei.
El dirigente falleció en un ataque aéreo cerca de Teherán y su muerte fue posteriormente confirmada por medios vinculados al régimen iraní. Larijani era considerado una figura central en la coordinación de la respuesta militar iraní y un actor clave en decisiones estratégicas como el eventual cierre del estrecho de Ormuz.
En el mismo operativo también murió el general Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia paramilitar Basij, fuerza alineada con la Guardia Revolucionaria y señalada por su rol en la represión interna.
El impacto del ataque es significativo: la eliminación de Larijani implica la pérdida de uno de los cuadros más influyentes del régimen, con capacidad tanto para sostener la línea dura como para explorar negociaciones.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump celebró la noticia y afirmó que el dirigente iraní “tenía mucha sangre en las manos”, en el marco de una defensa de la ofensiva militar en curso.
El episodio se produce en medio de crecientes tensiones dentro de la alianza occidental, con cuestionamientos de algunos sectores a la estrategia de guerra y renuncias en áreas sensibles de seguridad.
La ofensiva refuerza la presión sobre la cúpula iraní y abre interrogantes sobre la conducción política y militar del país, en un escenario donde la escalada bélica sigue sin un horizonte claro de resolución.
