La presión impositiva se queda con más del 80% de la renta sojera en campos alquilados

Un informe revela que, en la zona núcleo, la mayor parte del excedente que deja la producción de soja termina absorbida por impuestos nacionales, provinciales y municipales.

La producción de soja en campos arrendados enfrenta una carga impositiva que deja márgenes cada vez más ajustados. En la zona núcleo, de los US$634,99 que quedan luego de cubrir los costos productivos, el Estado se apropia de US$524 a través de distintos tributos, lo que representa el 82,6% de la renta. El dato vuelve a encender el debate sobre la sustentabilidad del esquema fiscal aplicado al agro.

El peso de las retenciones, sumado a impuestos provinciales y tasas municipales, reduce de manera significativa el incentivo a producir, especialmente para los productores que no son dueños de la tierra. En un contexto de precios internacionales más volátiles y costos internos elevados, la ecuación económica se vuelve cada vez más frágil.

Desde el sector advierten que esta presión limita la capacidad de inversión y afecta la competitividad frente a otros países productores. Además, señalan que el impacto es mayor en los arrendatarios, que deben afrontar alquileres altos en dólares y cuentan con menor margen de maniobra frente a un escenario adverso.

El informe refuerza el reclamo histórico del campo por una revisión del esquema impositivo. Mientras el Gobierno busca sostener la recaudación, los productores alertan que el actual nivel de carga pone en riesgo la continuidad de muchas explotaciones y desalienta la expansión de la producción.

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