La inflación desaceleró, pero no la canasta básica: qué subió más y qué se proyecta para el segundo semestre
El promedio anual en supermercados bajó de 42,1% a 32,4%, pero la carne picada subió 57,2% y el aceite de girasol trepó 53,8% en el último año

Argentina atraviesa un proceso de desaceleración inflacionaria visible pero desigual. Entre abril de 2025 y abril de 2026, el promedio de los productos relevados por el Indec en supermercados subió 32,4%, por debajo del 42,1% registrado en el período anterior. Sin embargo, ese promedio esconde disparidades significativas: algunos alimentos de consumo cotidiano moderaron su ritmo —los huevos, que habían subido 53,5%, prácticamente no variaron (0,1%); la manteca bajó de 42,6% a 17,3%; el café molido pasó de 62,7% a 26,5%— mientras que otros aceleraron con fuerza.
En el lado negativo del cuadro aparecen productos clave de la canasta popular. La carne picada común, que ya había subido 49,5% entre 2024 y 2025, aceleró al 57,2% en el último año. El aceite de girasol trepó de 36,7% a 53,8%, y la harina de trigo pasó de una suba casi nula (2,9%) a un alza del 15,3%. Estos movimientos explican por qué la desaceleración del IPC general no se traduce en alivio para los sectores de menores ingresos, cuya canasta está concentrada precisamente en los rubros que más presionan al alza.
Los analistas advierten que entender qué hay detrás de cada precio es clave para proyectar los próximos meses. Las tensiones que persisten —costos internos, precios regulados que aún se actualizan y presiones externas— configuran un segundo semestre con riesgos concretos. El proceso desinflacionario continúa, pero su distribución desigual entre rubros muestra que la estabilidad de precios está lejos de consolidarse de manera homogénea en la economía.
