Kicillof asume el control del PJ bonaerense, pero la interna sigue latente rumbo a 2027

El recambio en la conducción del peronismo bonaerense formalizó una lista de unidad, aunque las tensiones por la sucesión provincial continúan abiertas detrás del acuerdo.

Axel Kicillof asumió la presidencia del Partido Justicialista bonaerense tras la salida de Máximo Kirchner, en un movimiento que buscó ordenar la interna y mostrar cohesión de cara al futuro electoral. Sin embargo, pese a la conformación de una lista de unidad, las disputas internas permanecen activas y se proyectan como uno de los ejes centrales del peronismo rumbo a 2027.

La salida de Kirchner, referente de La Cámpora, implicó una reconfiguración del equilibrio interno del PJ provincial, donde conviven intendentes, sindicatos y distintos espacios políticos con intereses propios. Kicillof, que tomó el control del partido en el séptimo año de su mandato como gobernador, intenta consolidar liderazgo sin romper los delicados acuerdos internos.

La discusión de fondo gira en torno a la sucesión en la provincia de Buenos Aires, el principal bastión electoral del peronismo. Aunque el armado formal evitó una confrontación abierta, persisten diferencias sobre estrategias, candidaturas y el rol de los distintos sectores en el armado futuro.

En ese contexto, la unidad aparece más como una tregua que como una síntesis definitiva. El PJ bonaerense enfrenta el desafío de ordenar su conducción en un escenario nacional adverso y con un oficialismo libertario que busca consolidar su poder, mientras las disputas internas siguen marcando el pulso del principal espacio opositor.

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