La baja de precios de la ropa convive con una fuerte pérdida de empleo en el sector textil

La apertura de importaciones redujo los valores hasta 30%, pero la actividad cayó 15% y se perdieron más de 18.000 puestos de trabajo, con un avance de la informalidad.
La gestión de Javier Milei logró una baja significativa en los precios de la ropa, que se redujeron en promedio un 30% como resultado de la apertura de importaciones. Sin embargo, la contracara del proceso fue un fuerte impacto negativo sobre la industria textil, que se consolidó como el sector fabril con mayor pérdida de empleo.
Según datos sectoriales, la actividad textil cayó alrededor de 15% y se destruyeron más de 18.000 puestos de trabajo formales. Además, se registró un corrimiento hacia esquemas de informalidad, en un contexto de fuerte competencia externa y márgenes reducidos para la producción local.
La baja de precios se explica por la mayor oferta de productos importados y por una corrección de valores que, en dólares, volvió más accesibles prendas de primeras marcas en comparación con 2023. Para los consumidores, el efecto fue positivo en términos de poder adquisitivo, pero para el sector productivo implicó un ajuste profundo.
Empresarios textiles advierten que, sin políticas de transición, el proceso puede derivar en un deterioro estructural de la industria. El debate sobre los costos y beneficios de la apertura comercial vuelve así al centro de la escena económica, con tensiones entre la baja de la inflación y la sostenibilidad del empleo industrial.
