Pinamar: tras el grave accidente, continúan las maniobras peligrosas con vehículos en las dunas de La Frontera

A un día del choque que dejó a un nene de 8 años en estado crítico, camionetas, cuatriciclos y UTV volvieron a circular sin controles ni medidas de seguridad en la zona más riesgosa de Pinamar.

El día después del grave accidente ocurrido en los médanos de Pinamar, la escena en La Frontera volvió a repetirse como si nada hubiera pasado. Pese a que un nene de 8 años permanece internado en estado crítico tras un choque entre un vehículo arenero y una camioneta, decenas de camionetas 4×4, cuatriciclos y UTV retomaron las carreras, maniobras de velocidad y piruetas en la arena.

El siniestro ocurrió el lunes alrededor de las 20, cuando un UTV en el que viajaban dos adultos y tres chicos chocó con una camioneta Volkswagen Amarok. Los tres menores resultaron heridos y el más grave fue Bastián, de 8 años, quien sufrió fuertes golpes en la cabeza y el torso. El niño quedó inconsciente, debió ser reanimado e intubado en el lugar y fue trasladado de urgencia al Hospital Municipal Dr. Olaechea.

Bastián permanece internado en la unidad de terapia intensiva con una lesión hepática severa que requirió un taponamiento quirúrgico para contener la hemorragia. Este martes volvió a ser intervenido y, si bien la cirugía permitió descartar sangrado activo, su estado continúa siendo crítico y aún no se encuentra en condiciones de ser trasladado a un centro de mayor complejidad, como el hospital de Mar del Plata.

Según fuentes policiales y del Municipio, los chicos viajaban sin cinturón de seguridad. Desde la Secretaría de Seguridad local remarcaron que el UTV estaba sobrecargado y que las medidas de protección no se respetaron. La causa fue caratulada como “lesiones culposas”.

A pesar de la gravedad del hecho, ayer Clarín constató que en La Frontera continuaban las prácticas habituales de riesgo: menores al volante, chicos sin casco, adultos circulando con bebés y maniobras a alta velocidad en una zona privada donde la imprudencia parece imponerse año tras año, incluso después de accidentes que dejan consecuencias dramáticas.

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