Liberan al preso argentino-israelí Yaacob Eliahu Harary en Venezuela, pero sigue detenido el gendarme Nahuel Gallo

El régimen chavista excarceló a 33 presos políticos más, entre ellos al argentino-israelí de 72 años que estaba en la misma cárcel que Nahuel Gallo. Ya son 50 los liberados desde el jueves, aunque aún no hay novedades sobre los otros argentinos detenidos.

La dictadura de Venezuela liberó a otros 33 presos políticos y entre ellos se confirmó la excarcelación del argentino-israelí Yaacob Eliahu Harary, de 72 años, quien estaba detenido en la prisión de máxima seguridad El Rodeo I, el mismo penal donde continúa encarcelado el gendarme argentino Nahuel Gallo. La información fue confirmada por la ONG Foro Penal y luego ratificada por fuentes del Gobierno argentino.

Harary había sido arrestado el 4 de septiembre de 2024 cuando intentaba ingresar a Venezuela desde Colombia. Desde entonces, su situación permanecía rodeada de incertidumbre y con escasa información oficial. Su nombre incluso había circulado con distintas grafías, lo que dificultó el seguimiento del caso. Tras recuperar la libertad, no trascendió hacia dónde se dirigió ni bajo qué condiciones fue excarcelado.

Con esta nueva tanda de liberaciones, ya son 50 los presos políticos liberados desde el jueves pasado, según el conteo independiente de Foro Penal. El régimen chavista, en cambio, asegura haber otorgado la libertad a 116 personas, una cifra que las organizaciones de derechos humanos ponen en duda y continúan verificando caso por caso.

Mientras tanto, sigue la preocupación por los otros dos argentinos detenidos en Venezuela. Nahuel Gallo, gendarme arrestado el 8 de diciembre de 2024 en la frontera entre Colombia y Venezuela, continúa incomunicado. Su esposa denunció que los extranjeros permanecen aislados y sin acceso a visitas. En la misma situación se encuentra el abogado Germán Darío Giuliani, detenido desde mayo del año pasado y recientemente trasladado a la cárcel de Yare II.

Las excarcelaciones también incluyeron a ciudadanos italianos y a un hispano-venezolano, lo que generó expectativas entre las familias que mantienen vigilias frente a las cárceles. Sin embargo, el proceso avanza de manera lenta y fragmentada, mientras crece la presión internacional y el reclamo por pruebas de vida de quienes siguen detenidos.

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