Merteuil, juegos de seducción: una versión deslucida de “Relaciones peligrosas”

La miniserie francesa de HBO Max revisita el clásico de Choderlos de Laclos con una mirada contemporánea y feminista, pero pierde la intensidad dramática y el equilibrio de poder que consagraron a la célebre película de Stephen Frears.

A más de dos siglos de su publicación, Las amistades peligrosas, de Pierre Choderlos de Laclos, sigue siendo una fuente inagotable de reinterpretaciones audiovisuales. La miniserie francesa Merteuil, juegos de seducción, estrenada en HBO Max, se suma a esa tradición con una adaptación libre —muy libre— que propone revisar los orígenes del vínculo entre la marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont. El resultado, sin embargo, queda lejos de la potencia narrativa y emocional que alcanzó Relaciones peligrosas (1988), el clásico dirigido por Stephen Frears.

Creada por Jean-Baptiste Delafon y dirigida por Jessica Palud, la ficción consta de seis episodios y apuesta por una cuidada reconstrucción de época. Filmada en palacios y jardines reales de Francia, la serie se destaca por su despliegue visual: vestuario, escenografía, joyas y música construyen un universo atractivo para los amantes del drama histórico. Ese es, sin dudas, uno de sus principales puntos fuertes.

La historia pone el foco en Isabelle de Merteuil, interpretada por Anamaria Vartolomei, y refuerza una lectura feminista del personaje. Traicionada por Valmont, Isabelle decide recuperar su honor y escalar posiciones dentro de una aristocracia que la desprecia, utilizando la seducción y la manipulación como herramientas de poder. Palud definió esta relectura como una suerte de “#MeToo del siglo XVIII”, una declaración de intenciones que marca el tono de la serie.

Están presentes los elementos esenciales del texto original: los juegos de seducción, la hipocresía social, las cartas, los triángulos —y polígonos— amorosos y el clima libertino previo a la Revolución Francesa. Sin embargo, en su intento por actualizar el relato y hacerlo más accesible, la miniserie cae en una cierta liviandad melodramática. El conflicto entre deseo y poder, eje central de la obra de Laclos, aparece desbalanceado, con predominio del erotismo sobre la manipulación psicológica.

El recuerdo inevitable del film protagonizado por Glenn Close, John Malkovich y Michelle Pfeiffer también juega en contra. Aquella versión dejó una vara muy alta. Frente a ella, Merteuil, juegos de seducción resulta prolija y atractiva, pero finalmente superficial y poco arriesgada.

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