“El beso de la mujer araña”: una nueva versión que pierde fuerza y emoción
Protagonizada por Jennifer Lopez, Diego Luna y Tonatiuh, la adaptación cinematográfica del musical de Broadway carece de ritmo, impacto emotivo y canciones memorables, y queda lejos de versiones anteriores.

La nueva adaptación de El beso de la mujer araña llega al cine con un elenco de peso internacional, pero deja sensaciones encontradas. Protagonizada por Jennifer Lopez, Diego Luna y Tonatiuh, esta versión cinematográfica apuesta al formato de drama musical, aunque no logra cumplir con las exigencias emocionales ni narrativas del género. Tampoco termina de funcionar como drama puro, lo que la convierte en una propuesta correcta pero deslucida.
A diferencia de la recordada película dirigida por Héctor Babenco en 1985, basada en la novela homónima de Manuel Puig, esta versión no adapta directamente el libro, sino el musical de Broadway estrenado en los años noventa, que supo ganar premios Tony y tuvo una exitosa versión local en la Argentina. La historia, sin embargo, mantiene su núcleo: la relación entre Valentín Arregui, un preso político marxista interpretado por Diego Luna, y Luis Molina, un detenido homosexual encarnado por Tonatiuh.
La acción se traslada a la Argentina de 1983, en los meses previos al fin de la dictadura militar. Molina es alojado en la celda de Arregui como parte de una maniobra extorsiva del director de la cárcel, que busca obtener información política a cambio de la libertad del recluso. En paralelo, Molina sobrevive refugiándose en la fantasía, relatando una película musical protagonizada por el personaje de Jennifer Lopez, la “mujer araña”.
El conflicto entre ambos personajes, marcado por la homofobia inicial de Arregui y la sensibilidad de Molina, es el eje más sólido del film. Sin embargo, la puesta en escena, los números musicales y la narrativa general carecen de dinamismo. No hay canciones memorables ni momentos musicales que logren emocionar o quedar grabados en la memoria del espectador.
Bill Condon, con experiencia previa en el género, no consigue imprimirle intensidad ni un espíritu verdaderamente transformador a la historia. El resultado es una versión prolija, bien actuada, pero excesivamente contenida. A El beso de la mujer araña le falta ese componente revolucionario que alguna vez la hizo inolvidable.
