El Dakar le dio la bienvenida al Año Nuevo en el desierto, sin feriado y a la espera de la largada
La prueba comenzará en el norte de Arabia Saudita. Hay, como siempre, participación argentina y dos “Etapa Maratón” en el periplo por el desierto.

El Mar Rojo corta abruptamente el paisaje amarillo que impone el desierto del norte de Arabia Saudita. La arena es omnipresente, casi de manera desesperante, por eso ese contraste con el agua azul genera sensaciones. Tanto en el desierto como en el agua, las fuerzas de seguridad se muestran a pleno. Con patrullas escoltando cada movimiento del campamento, como así también embarcaciones identificadas. En Yanbú se alista este mundo tan particular del Dakar, en el que conviven unas 3.000 personas que habitan esa particular ciudad itinerante que a partir de mañana comenzará a transitar Arabia Saudita, con un recorrido que se acercará a los 8.000 kilómetros hasta regresar a este punto, el 17 de enero.
En la 48a edición de la competencia más extrema del planeta, la organización se las ingenia para buscarle la vuelta a la originalidad, pese a que ya desde 2020 se realiza en Arabia Saudita. Pero este país se abre para la llamativa carrera, ofreciendo todos sus paisajes, desiertos (no son todos iguales) y logística con la idea de mostrarse con alternativas.
Este año, la organización busca la complejidad de contar con dos “Etapas Maratón” (jornadas en las que los competidores no cuentan con la asistencia de sus respectivos equipos y deberán dormir en campamentos aislados, apenas con lo mínimo e indispensable para comer y descansar), divididas en ambas semanas.
Lejos del fervor que se vivía cuando el Dakar competía en Argentina, los representantes nacionales mantienen la presencia.
