Pese a todo, 2025 fue un gran año para las ficciones argentinas
“El Eternauta” fue el símbolo de una temporada con producciones locales que pisaron fuerte, aun con la falta de apoyo estatal. Cifras y datos.

En 2025, las series argentinas por streaming no se salvaron solas. El público local y el internacional brindaron apoyo a ficciones nacionales con contenidos potentes y autóctonos, pero también con gran proyección global. Hubo propuestas originales con temas diversos, incluso en tiempos de crisis, que motorizaron -junto con las películas on-demand- a la industria audiovisual. Si bien las series argentinas no tuvieron el volumen de otros años, los contenidos propios atrajeron a públicos de muchas latitudes: lo nuestro también funciona… parafraseando una de las frases que dejó El Eternauta.
Esa producción de Netflix fue el emblema de 2025, desde ya. Si ya había sido una proeza adaptar la legendaria novela gráfica de cienciaficción de 1957 -de Héctor Germán Oesterheld- a una serie de alta producción, fue fascinante ver en pantalla -con el protagónico de Ricardo Darín- sus sucesos post-apocalípticos, a modo de símbolo de resistencia contra la invasión extraterrestre y contra la opresión de todo gobierno dictatorial en la Argentina y en el mundo.
Así, El Eternauta -con creación y dirección de Bruno Stagnaro- demostró que lo local puede ser atractivo en el exterior. Y sus logros técnicos no tuvieron nada que envidiarle a cualquier producción extranjera. Los números de Netflix lo confirmaron: lideró el Top 10 de series en Argentina durante seis semanas y estuvo cinco semanas en el Top 10 global de series de habla no inglesa. Alcanzó a 88 países, llegó al Top 30 de series más vistas de Netflix durante el primer semestre y tuvo 29 millones de visualizaciones hasta junio de 2025.
Otra serie que tuvo un enorme peso, aquí y en el exterior, fue la carcelaria En el barro. El spin-off de El marginal se estrenó en Netflix el 14 de agosto y fue un fenómeno con su mirada, cruda pero a la vez original, acerca de una cárcel de mujeres. La creación de Sebastián Ortega demostró, sin romantizar lo criminal, que detrás de las presas hay un mismo drama personal y social: a la cárcel de mujeres caen las más olvidadas por la sociedad.
Estuvo cuatro semanas en el Top 10 global de series de habla no inglesa y, además, persistió en el Top 10 de 55 países: alcanzó el primer puesto en sus dos primeras semaque nas y siguió por seis semanas en el Top 10 de series de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay. Además, la canción original 7 vidas, de María Becerra, rebasó los 13 millones de reproducciones en Spotify y su autora ganó el Martín Fierro a mejor música original en cine y/o serie.
En el tercer puesto de las series con mayor repercusión estuvo Envidiosa. Netflix estrenó su segunda temporada el 5 de febrero y, la tercera, el 19 de noviembre. En su viaje personal, Vicky (Griselda Siciliani) se graduó como arquitecta y actuó en forma más madura.
El primer desafío de 2026 lo tendrá “El tiempo de las moscas”, que se estrenó ayer.
La segunda temporada estuvo nueve semanas en el ranking local y la tercera alcanzó el Top 10 en 12 países en su semana de estreno.
Las maldiciones, de Claudia Piñeiro, se estrenó el 12 de septiembre en Netflix: la creó Daniel Burman y narró con gancho de western ecológico una serie de tramas a partir del secuestro de la hija de un gobernador del Noroeste argentino, que a su vez intenta impedir se apruebe una ley perjudicial para él. Lideró el Top 10 semanal en la Argentina durante tres semanas y se colocó entre las series más vistas de habla no inglesa.
Otra ficción que se volvió a ubicar en el Top 10 local fue División Palermo con su segunda temporada, siempre por Netflix: creada por Santiago Korovsky, la serie de humor negro -y bien político- sobre una guardia urbana inclusiva se lanzó el 17 de julio.
También estuvo en el Top 10 local Atrapados, la adaptación patagónica de la novela Caught, de Harlan Coben: Soledad Villamil, Juan Minujín y Alberto Ammann estuvieron al frente de este thriller con 18 millones de visualizaciones en el primer semestre.
Estrenada el 9 de julio en Prime Video, Menem combinó la parodia y la ironía para revivir los años ‘90 del desenfreno, la pizza con champagne, la muerte de Carlos Menem Jr., la venta de armas a Perú y Ecuador, la voladura de la fábrica de armas en Río Tercero y tantos otros hechos terribles del menemismo.
Con Leo Sbaraglia al frente, entre la caricatura y la oscuridad, Menem hizo recordar qué sucede cuando los discursos de liberalismo extremo se olvidan de que la sociedad requiere del buen funcionamiento del Estado y de una certera visión de comunidad.
Con humor ácido, potencia crítica e inteligente visión femenina, TNT, Flow y HBO Max estrenaron el primer semestre una serie muy original y bien local: Viudas negras: p*tas y chorras. Una de las sorpresas de 2025.
Gracias a la visión humorística de Malena Pichot -coprotagonista con Pilar Gamboa-, esta comedia negra presentó a dos amigas, Maru y Mica, que se reencuentran luego de varios años para actuar como viudas negras. Tendrá segunda temporada.
En Flow también se estrenó una serie que mostró el alma oscura de un ícono argentino: Yiya Murano. El 13 de noviembre se lanzó Yiya (interpretada de joven por Julieta Zylberberg y, ya anciana, por Cristina Banegas), sobre la envenenadora y estafadora que marcó a la criminología argentina.
Mezcla de true crime y de drama psicológico, Yiya reconstruyó cómo esta prestamista, nacida en 1930, fue acusada en 1979 de asesinar a tres mujeres -con masitas y té con cianuro- para no pagarles las deudas. Fue condenada a perpetua en 1985, estuvo presa 16 años y mu
rió en un geriátrico. Una ficción perturbadora y realista.
Pero hay otra serie que no se puede omitir al recordar lo mejor de 2025: El mejor infarto de mi vida. Se había estrenado el 24 de enero en Disney + y está basada en el cuento Huéspedes y anfitriones, de 2017, de Hernán Casciari, con el protagónico de Alan Sabbagh. ¿La historia? Un escritor fantasma de 45 años, frustrado con su vida, con sobrepeso y con una salud física endeble, sufre un infarto en 2015, en Uruguay, en pleno acto sexual en una casa alquilada por Airbnb. Al sobrevivir, entiende que debe vivir de otra manera: deja de fumar y valora distinto a los que lo rodean.
La serie logra el tono de los neuróticos perdedores de Woody Allen: conmueve, trabaja tramas paralelas y explora el ácido pesimismo que el narrador multiplataformas Hernán Casciari plasma en sus relatos magnéticos y en sus libros.
¿Qué sucedió? El 6 de diciembre, El mejor infarto de mi vida y El Eternauta fueron incluidas en la lista de menciones honoríficas de las mejores series internacionales del año de The New York Times. Una demostración del poder global de las ficciones argentinas y de su prestigio: las series locales resuenan a nivel internacional.
Otras ficciones argentinas gravitaron con fuerza en el streaming en 2025. Por ejemplo, El fin del amor 2, con Lali Espósito a la cabeza, por Prime Video; Los mufas, suerte para la desgracia (con Daniel Hendler), o Camaleón, el pasado no cambia (con la China Suárez), ambas por Disney+.
¿Qué ocurrirá en 2026? ¿Qué series argentinas se ganarán el corazón popular? El primer desafío lo tendrá El tiempo de las moscas
(Netflix), que adapta dos novelas de Claudia Piñeiro: la homónima y Tuya. En la serie, Carla Peterson y Nancy Dupláa componen a dos ex presidiarias y fumigadoras que, tras aceptar un encargo, descubren que les tendieron una trampa.
Ambas, para no volver al delito y protegerse, deberán convertirse en detectives de sus propias vidas. Será una mezcla de drama, humor e historia de supervivencia: una combinación que parece infalible. ¿Funcionará? 2026 tendrá tiempo para volver a demostrar que la industria audiovisual argentina genera historias locales que conmueven dentro y más allá de las fronteras. Incluso en la crisis, lo argentino, parafraseando a El Eternauta,
puede funcionar.
